Hay personas que no solo dejan huellas en el arte, sino que transforman para siempre la manera en que una nación escucha, aprende y siente la música.
Así ocurre con María del Carmen Collado López, conocida y admirada por generaciones de músicos cubanos como Carmita Collado, una figura imprescindible de la dirección coral y la pedagogía musical en Cuba. Su vida ha estado dedicada a formar voces, crear sensibilidad artística y construir puentes entre la disciplina académica y la emoción colectiva que nace del canto coral.
Nacida el 6 de mayo de 1942 en La Habana, Carmen Collado López creció con la música como parte de la cotidianidad. Desde muy joven mostró una profunda vocación por el arte y comenzó sus estudios en el entonces Conservatorio Municipal de Música de La Habana, hoy Conservatorio Amadeo Roldán.
Más adelante perfeccionó su formación en la prestigiosa Escuela Superior de Música Hanns Eisler, en Berlín, donde obtuvo el diploma como directora coral y especialista en metodología pedagógica, además de una sólida preparación pianística.
Su carrera comenzó tempranamente vinculada al trabajo coral infantil. Entre 1960 y 1962 fue asistente de dirección del coro de niños de la Biblioteca Nacional José Martí, y poco después colaboró también con el coro del Conservatorio Municipal. Aquellas experiencias marcaron el inicio de una trayectoria dedicada a la enseñanza y al desarrollo coral cubano.
En 1966 fundó el Departamento Coral de la Dirección Nacional de Escuelas de Arte, una contribución decisiva para estructurar la enseñanza profesional del canto coral en Cuba.
A lo largo de más de cuatro décadas, Carmen Collado dirigió coros infantiles, femeninos y mixtos; trabajó con agrupaciones del Instituto Superior de Arte, de la Universidad de La Habana y del reconocido coro Amantis.
También participó como jurado y conferencista en eventos internacionales celebrados en Europa y América Latina, consolidando un prestigio que trascendió fronteras. Compositores como Leo Brouwer y Electo Silva dedicaron obras a las agrupaciones que ella condujo.
Más que una directora coral, Carmen Collado ha sido una arquitecta de la sensibilidad musical cubana. Su legado vive en cientos de alumnos, en innumerables voces formadas bajo su guía y en la certeza de que la música coral también puede convertirse en una forma de educar el alma.
Foto: Tomada de Ecured
