Guajiro Mirabal, la trompeta eterna de Cuba

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Una trompeta puede anunciar fiestas, nostalgias o victorias. En manos de Luis Manuel Mirabal Vázquez, conocido universalmente como Guajiro Mirabal, fue también memoria viva de Cuba. 

Cada nota suya llevaba el latir del campo, la elegancia de las grandes orquestas y la alegría de una isla que aprendió a contarse cantando. Dueño de un sonido inconfundible, noble y luminoso, convirtió la música en puente entre generaciones y fronteras.

Luis Manuel Mirabal Vázquez nació el 5 de mayo de 1933 en Melena del Sur, hoy provincia Mayabeque, y falleció en La Habana el 28 de octubre de 2024, a los 91 años. Desde la infancia creció rodeado de música, influido por su padre, director de la banda municipal de su pueblo. Aquel entorno marcó para siempre el rumbo de su existencia y despertó una temprana pasión por la trompeta.

Comenzó profesionalmente en 1951 y muy pronto integró agrupaciones relevantes del panorama musical cubano. Formó parte de la banda Swing Casino, participó en la creación del Conjunto Rumbavana y en 1960 ingresó en la célebre Orquesta Riverside. Allí recibió el apodo de Guajiro, una referencia afectuosa a sus raíces campesinas que terminaría acompañándolo toda la vida.

Su consagración internacional llegó en la década de 1990 como integrante del proyecto Buena Vista Social Club, fenómeno musical que devolvió al primer plano mundial los sonidos tradicionales cubanos. Junto a figuras como Compay Segundo, Ibrahim Ferrer, Rubén González y Omara Portuondo, llevó su trompeta a los principales escenarios del planeta.

Sereno, auténtico y profundamente cubano, Guajiro Mirabal dejó más que una carrera brillante: dejó una manera de sentir la música. Su trompeta continúa sonando allí donde el son, la nostalgia y la alegría se abrazan.

Foto: Tomada de internet

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