Frank Domínguez: el bolerista que aprendió a golpe de teclas prestadas

Frank Domínguez

Frank Domínguez nació en Güines el 9 de octubre de 1927, pero él siempre se presentó como matancero: «Soy matancero, como el danzón», decía, porque a los tres meses su familia se mudó a Matanzas y allí transcurrió su infancia.

La anécdota fundacional de su vocación ocurrió en la casa de unos vecinos que tenían un piano vertical. 

El pequeño Frank se obsesionó con el instrumento y se escapaba de su casa para llegar hasta donde estaba el piano y dar «manotazos a las teclas», deleitándose con el ruido extraño que surgía .

Cuando expresó su deseo de estudiar piano, «hubo conmoción cerebral y la negativa fue colectiva y rotunda». Solo su madre se acercó y le susurró: «Yo te voy a ayudar en tu empeño».

A los once años, en 1938, comenzó a estudiar formalmente con la profesora Ida Nery Ortega, alcanzando sexto año de piano con notas sobresalientes.

Su padre era técnico de farmacia y quería que siguiera esa carrera.

Frank matriculó Farmacia en la Universidad de La Habana en 1947, pero siempre llevaba consigo una libreta de versos y canciones. Cuando un profesor faltaba a clases, se iba al «Bar de Física» —que tenía un piano de cola— a dar rienda suelta a su verdadera vocación.

Allí lo descubrió el compositor Ángel Díaz, quien le espetó: «¿Qué rayos haces tú con esa bata sanitaria estudiando Farmacia si no tienes nada que ver con ella? Porque tú eres artista».

En 1948 se presentó en el programa radial «Buscando Estrellas» y ganó el primer premio. Fue presentado por Germán Pinelli y el maestro Orlando de la Rosa le cedió su sitio al piano.

Frank Domínguez acompañaba al piano en los clubes nocturnos habaneros. En uno de esos encuentros, Benny Moré se le acercó y le preguntó: «Blanquito, ¿no me vas a dar una canción tuya para que yo la cante?». Frank le compuso «Mi corazón lloró», que el Bárbaro del Ritmo interpretaba magistralmente. 

Su canción más famosa, «Tú me acostumbraste», compuesta en 1957, no fue un éxito inmediato. René Cabel la dio a conocer en televisión, pero fueron las grabaciones las que rompieron todos los récords de popularidad y venta: Lucho Gatica, Olga Guillot, Chavela Vargas, Caetano Veloso, Domenico Modugno, Tom Jones, Luis Miguel y Andrea Bocelli, entre muchos otros, la grabaron .

En 1957, la prensa de espectáculos lo eligió «El compositor del año».

Un día llegó a La Habana el productor argentino Tulio Demicheli, buscando un autor para una melodía «sexy de jazz» para una película de Columbia Pictures con Silvia Pinal y Arturo de Córdova. Fue a verlo al Club 21 donde Frank trabajaba. 

Compuso el número, lo cantó nervioso ante el productor y los actores, y al terminar recibió el beso de Silvia Pinal y el abrazo de Demicheli con la frase: «¡Usted es un genio!». Su música fue a la película El hombre que me gusta a mí.

Frank vivió mucho tiempo en un apartamento en los altos de La Zorra y el Cuervo, en La Rampa. En 1992 se radicó en Mérida, Yucatán, donde se naturalizó mexicano.

Murió mientras dormía el 29 de octubre de 2014, a los 87 años. Sus cenizas fueron depositadas en una cripta de la iglesia María Inmaculada de Mérida.

Foto: Cubaplus

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