«Entre nosotros»: canto que talla la memoria

Galería Wifredo Lam

“Mayombe—bombe—mayombé”. El conjuro africano de Nicolás Guillén resuena todavía en el aire denso de la Isla, ese mismo aire que se colará el próximo 6 de mayo, a las 4:00 de la tarde, por las puertas de la Galería Wifredo Lam, en Marianao. 

«Sensemayá», poema-canto, poema-tambor, poema-culebra que ondula y se retuerce con un ritmo hondo y criollo, será el latir que inaugure Entre nosotros, exposición colectiva en la galería de arte de Marianao, que no viene a lamentar ausencias, sino a celebrar presencias que se niegan a desvanecerse.

Porque de eso se trata esta muestra: de convocar, desde la música callada de la madera y el estruendo vivo de la danza, la memoria de Julio Alfonso Núñez, joven ebanista, miembro de la Asociación Cubana de Artesanos Artistas, ACAA, que partió demasiado pronto, pero dejó sus manos impresas en cada veta, en cada ensamble, en cada mueble que era en realidad un poema silencioso. 

Veinte artistas de Marianao y otros municipios —estudiantes, fotógrafos, ceramistas, escultores, artesanos— se reúnen para tender un puente de 28 obras donde la pintura, la fotografía, la cerámica y la escultura en madera se entrecruzan como se entrecruzan los cantos en un guaguancó. 

Pero el latido íntimo de la sala late desde dos piezas que no son simples muebles: una mesa y una pequeña vitrina salidas de las manos de Julio, versos de caoba donde el oficio se hizo arte y el arte, memoria.

La inauguración será un ritual que hermana todas las expresiones. Adeline Alfonso Villanueva, hija del artista fallecido, recitará “Brindis”, poema de José Ángel Buesa. Luego, desde el Centro Promotor de la Danza Prodanza, bajo la dirección de Laura Alonso Martínez, tres bailarines harán cuerpo aquello que Guillén hizo palabra: «Sensemayá». 

Se desplegará en toda su fuerza telúrica, con la culebra del mito hecha músculo y sudor. Y justo después, como un remanso, la pieza musical «Ne me quitte pas» transformará el conjuro en súplica enamorada, porque no hay ritual sin amor, ni memoria sin ternura.

Así, con el eco del poema africano de Guillén todavía vibrando entre las paredes, Entre nosotros abrirá las puertas al público, no como una exposición cualquiera, sino como un acto de fe en el arte y permanecerá hasta el 30 de junio, tiempo para descubrir que Julio Alfonso Núñez no se ha ido: sigue ahí, entre nosotros, haciendo muebles para el alma.

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