Cuando el telón de la Sala Avellaneda del Teatro Nacional se alce este sábado 24, a las 7:00 p.m., el Ballet Nacional de Cuba no solo honrará el aniversario 81 de la Organización de las Naciones Unidas: demostrará que la danza clásica sigue siendo un idioma universal de paz, memoria y belleza compartida.
La compañía, fundada en 1948 y declarada Patrimonio Cultural de la Nación en 2018, ha elegido «Giselle», en la versión de Alicia Alonso sobre la coreografía de Coralli y Perrot, para esta gala. «Giselle», estrenada en la Ópera de París en 1841, es una de las cumbres del ballet romántico.
Viengsay Valdés, directora del BNC, y Dani Hernández encarnarán los roles principales, junto a Ernesto Díaz como Hilarión y Gabriela Druyet como la Reina de las Wilis.
El domingo 25, a las 5:00 p.m., «Giselle» volverá a escena con Anette Delgado en el rol titular, Ányelo Montero como Albrecht, Ernesto Díaz como Hilarión y Nadila Estrada como la Reina de las Wilis.
Estas representaciones serán las primeras de «Giselle» en Cuba tras la exitosa gira por escenarios de la Federación de Rusia, que incluyó actuaciones en los teatros Mariinsky de San Petersburgo y Bolshoi de Moscú.
El legado de Alicia Alonso, que convirtió «Giselle» en carta de presentación del ballet cubano, late en cada función. La versión de Alonso es referencia internacional y ha sido bailada por generaciones de artistas cubanos.
Con esta gala, la cultura cubana ratifica su vocación de tender puentes y recuerda que, por encima de las diferencias, el arte sigue siendo el más noble de los lenguajes diplomáticos.
