Antonio María Romeu: No solo de sus manos brotó la maravilla

Antonio María Romeu

Llamar Mago de las teclas a un pianista, en un país con una notable tradición de excelentes ejecutantes del majestuoso instrumento, es un reconocimiento justo y mayúsculo, para un hombre que vivió para el piano..

Antonio María Romeu (11 de septiembre de 1876 – 18 de enero de 1955) se nombró aquel coloso de la música tradicional cubana. Cerebro y corazón le acompañaron siempre en sus andanzas por los senderos de la creación. No solo fue un excelente pianista e inspirado compositor, también fue un innovador del formato instrumental de la orquesta danzonera y fundador de una dinastía musical que ha legado historias maravillosas a la música cubana.

Los aportes de Romeu al danzón hubieran bastado para incluirlo en la galería de los grandes.

La  introducción a la charanga típica de piano, pailas criollas y flauta de madera de cinco llaves, en sustitución de otros instrumentos, la convirtió en charanga francesa.

Otra novedad del excelso músico fue introducir cantantes en su orquesta, lo cual impulsó a grandes voces de la primera mitad del siglo veinte, entre ellos, Barbarito Diez.

El legado de Antonio María Romeu incluye la incorporación a su agrupación del sonido de la trompeta, el trombón de pistones y el clarinete.

Su obra musical fue tan extensa como su propia vida. Más de 500 títulos del género aportó el mago de las teclas, quien falleció en 1955. Títulos como “Tres lindas cubanas” le mantienen vivo en el imaginario cultural cubano.

Foto: Cubavisión Internacional

Autor