Miguelito Valdés: El «Míster Babalú» que conquistó al mundo con su voz

Miguelito Valdés

Nació en La Habana el 6 de septiembre de 1912, aunque algunos aseguran que fue en 1916, en el barrio de Belén, pero fue en el legendario Cayo Hueso donde se crió y forjó su carácter. 

Hijo de padre español y madre mexicana, su nombre completo era tan extenso como su talento: Miguel Ángel Eugenio Lázaro Zacarías Izquierdo Valdés y Hernández.

Antes de dedicarse por completo a la música, fue mecánico automotriz y boxeador amateur en la división welter, oficios que abandonó cuando la música lo atrapó definitivamente. 

Su carrera comenzó en la adolescencia con el Sexteto Habanero Infantil, tocando maracas, contrabajo, guitarra y cantando, hasta que en 1933 entró al Sexteto Occidente de la legendaria María Teresa Vera. 

Pero fue en la Orquesta Casino de la Playa donde alcanzó la popularidad, secundado por el pianista Anselmo Sacasas, con quien conformó una dupla inolvidable.

Su consagración llegó en 1939 cuando grabó «Babalú», de Margarita Lecuona, una interpretación tan arrolladora, con su dicción vertiginosa y su dominio del ritmo afro, que el mundo lo bautizó como Mister Babalú

Cuentan que el propio presidente Harry S. Truman fue quien popularizó el apodo, fascinado con sus presentaciones. También inmortalizó «Bruca Maniguá», de Arsenio Rodríguez, y «Dolor cobarde», de su propia autoría.

La amistad que lo unió desde niño a Chano Pozo, su vecino en Cayo Hueso, es una de las historias más conmovedoras de la música cubana.

Se criaron rumbeando juntos por los solares, y años después, Miguelito sería quien impulsaría a Chano a viajar a Estados Unidos, abriéndole las puertas que lo llevarían a la historia del jazz.

Su muerte ocurrió como un acto de leyenda: la noche del 8 de noviembre de 1978, en plena actuación en el hotel Tequendama de Bogotá, sintió que la vida lo abandonaba, se llevó las manos al corazón, pidió disculpas al público y cayó. Había muerto cantando, como los grandes.

Foto: Latin Jazz

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