Hay victorias que saben a reencuentro. Y la que acaba de cosechar Jorge Enrique Mendoza Bernal no es solo un lauro más en su extensa trayectoria: es el abrazo definitivo de su tierra.
En la reciente edición del Concurso de Composición Musical Juan Arrondo, certamen que cada año reúne en la Casa de la Cultura de Guanabacoa a lo más selecto de la canción cubana, el jurado presidido por el maestro Miguel Patterson otorgó a Mendoza Bernal el anhelado Gran Premio.
No era su primera vez en el podio —ya había alcanzado el primer lugar compartido en 2023 y el segundo en 2018—, pero este galardón, el más alto del evento, consagra una carrera que lleva más de cinco décadas nutriendo la música cubana.
El certamen, que rinde homenaje al Bardo enamorado de Guanabacoa, autor de más de 240 obras y de boleros inmortales como «Más daño me hizo tu amor», ha sido testigo del crecimiento de varias generaciones de compositores.
Y en esta ocasión, el bolero ganador llevaba la firma de quien, desde los diez años, ha hecho de la música su oficio y su pasión.
Porque Mendoza Bernal es, ante todo, un hijo de Guanabacoa. Allí nació, el 14 de octubre de 1960.
En la antigua villa habanera comenzó su peregrinaje artístico en «Los Chicos del 70», para luego ser uno de los fundadores del Grupo Guaycán y convertirse, junto a la agrupación, en los primeros adolescentes en integrar el movimiento de la Nueva Trova.
Compartió escenarios con Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, recorrió el mundo con Sara González y Omara Portuondo, y llevó su voz a festivales en Berlín, Managua y CARIFESTA.
Su pluma ha firmado discos nominados al Cubadisco, y su labor como gestor cultural lo ha llevado a ser cooperante del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Italia —organismo del cual forma parte— y representante del Instituto de la Música en Venezuela.
Y hay otra faceta que pocos conocen, quizás la más fascinante: la del abogado que convirtió los contratos en pentagramas y las cláusulas en acordes.
Durante más de tres décadas, en las empresas artísticas habaneras Adolfo Guzmán y Antonio María Romeu, defendió los derechos de los creadores con la misma pasión con que defiende una canción. Porque para Mendoza Bernal, proteger la música es tan sagrado como crearla.
Hijo Predilecto de Guanabacoa y poseedor de la distinción Por la Cultura Nacional, hoy dirige la Peña Folclórica Enriquito Hernández Armenteros, tejiendo comunidad desde el barrio que lo vio nacer.
El reciente Gran Premio, obtenido justo en el concurso que lleva el nombre de otro ilustre guanabacoense, no es un punto final, sino una confirmación: la música de Jorge Enrique Mendoza Bernal, el sonero de Guanabacoa, seguirá sonando, porque su tierra lo reconoce y el amor por su arte no entiende de ocaso.
