Cada 17 de octubre, el Día Internacional del Patrimonio Cultural Inmaterial nos invita a celebrar el latido profundo de los pueblos.
En Cuba, ese latido se transforma en clave, en cadencia y en un tambor que narra la historia de una isla mestiza.
La música y la danza no son solo expresiones artísticas; son la memoria viva de una nación que se reinventa al ritmo de sus raíces.
El son cubano, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en diciembre de 2025, es el padre de todos los géneros musicales de la Isla.
Nacido del encuentro entre tradiciones africanas e hispanas, su práctica no se limita a las cuerdas del tres o el repiqueteo del bongó: es una forma de vida, una manera de hablar y de habitar la comunidad.
A él se suman la rumba, el punto cubano, la tumba francesa, las parrandas y el bolero, conformando un mosaico sonoro que define la identidad nacional.
Esta herencia cobra vida con especial fuerza en el municipio habanero de La Lisa. Este 17 de octubre la Casa de Cultura Sindo Garay será el epicentro de la Gran Celebración “La Huella que nos Une”.
Con una jornada dedicada al adulto mayor, el evento incluirá un recorrido patrimonial, exposición de obras de artes visuales, expo-venta de artesanos del municipio.
Igualmente habrá amplia representación de las manifestaciones artísticas, presentación de acciones y proyectos socioculturales del territorio liseño, la participación de la Sociedad Fraternal Abakuá de La Lisa, cine móvil y otras sorpresas.
En esta fiesta la música y la danza se convierten en el lenguaje universal que nos une.
