Bajo el cielo de La Habana, donde la noche se viste de lentejuelas y la música se convierte en memoria, el emblemático cabaré Tropicana se transforma.
Este domingo 18 de octubre, el mítico recinto, conocido como un Paraíso bajo las estrellas y Monumento Nacional, cambia el brillo de sus luces nocturnas por la ternura de una mañana dedicada a la infancia.
La cita, que se extenderá desde las 10:00 a.m. hasta la 1:00 p.m, es mucho más que una fiesta; es un acto de justicia poética.
La celebración se adelanta para conmemorar el Día de la Cultura Cubana, una fecha que estremece las raíces de la nación.
El 20 de octubre de 1868, en la ciudad de Bayamo, el pueblo entonó por primera vez las notas de La Bayamesa, el himno que se convertiría en la banda sonora de la libertad.
Aquel gesto, nacido de la pluma y el coraje de Perucho Figueredo, no fue solo un canto de guerra, sino el acto fundacional de una identidad.
Al trasladar esta conmemoración al tercer domingo del mes, Tropicana reafirma su compromiso con la comunidad, abriendo sus puertas a las familias y a los proyectos artísticos que, desde el Sistema de la Cultura, siembran el futuro.
La jornada contará con una variada oferta que incluye gastronomía, venta de libros y artesanía, todo con entrada libre.
Los niños y adolescentes serán los protagonistas absolutos de un espectáculo que celebra la cubanía.
En un lugar donde la elegancia y la virtuosidad definen el espectáculo para adultos, la risa y el talento joven tomarán el escenario, demostrando que la cultura es un legado vivo que se renueva.
No es contradictorio que este recinto, símbolo de la noche habanera, se ilumine con la energía de la infancia.
Foto: Prensa Latina
