El ritmo que descoloniza el alma de los pueblos americanos 

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La música latinoamericana y caribeña guarda secretos que no siempre aparecen en las partituras: están en la memoria de los tambores, en los cantos que cruzaron el Atlántico y en las voces que se negaron a callar. 

De eso precisamente hablará María Elena Vinueza, musicóloga de raíz ecuatoriana y corazón cubano, cuando este martes tome la palabra en la Casa de las Américas. Porque descolonizar, en su opinión, también es afinar el oído para escuchar lo que el colonialismo intentó silenciar.

La cita es el martes 7 de julio, a las 10:00 a.m., en la Sala Manuel Galich, con la conferencia titulada “Pensamiento decolonial y creación musical en la América Latina y el Caribe”. Esta actividad forma parte del ciclo Caminos de la descolonización, que desde febrero de 2026 viene tejiendo un pensamiento crítico y multidisciplinario desde la institución. 

En esta ocasión, Vinueza analizará cómo las músicas indígenas, afrodiaspóricas y mestizas construyen un discurso propio que desafía los cánones impuestos y abre caminos para la reexistencia cultural.

Directora del Departamento de Música de la Casa, María Elena Vinueza no es una recién llegada a esta trinchera. Nacida en Quito en 1959 y formada en el Instituto Superior de Arte de La Habana, acumula décadas de investigación rigurosa y compromiso con las sonoridades populares. 

En 1986 obtuvo el Premio de Musicología de la propia institución por su ensayo sobre la presencia arará en la música folklórica de Matanzas, un trabajo que ya anticipaba su interés por las raíces africanas en el Caribe. Hoy, además, dirige el Boletín Música, una publicación de referencia para especialistas de toda la región, y ha sido profesora durante años en el ISA, formando a varias hornadas de musicólogos cubanos.

Su voz no es neutra: es la de alguien que cree en el arte sonoro como vehículo de memoria y transformación. Precisamente en marzo pasado, inauguró el XIV Coloquio Internacional de Musicología, que reunió a más de cincuenta expertos de forma presencial y virtual, reafirmando que el diálogo académico puede ser también un acto de descolonización. 

Ese mismo espíritu traerá ahora a la Sala Manuel Galich, donde compartirá con el público no solo teoría, sino también experiencias sonoras que invitan a repensar nuestra identidad colectiva.

La entrada es libre y la invitación se extiende a músicos, estudiantes, investigadores y curiosos que quieran escuchar su propia historia desde otro ángulo. 

Como suele decirse en la Casa de las Américas, se trata de sembrar ideas, sembrar conciencia. Y en esta ocasión, la siembra lleva ritmo, memoria y un compás que nos pertenece.

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