En el contexto del homenaje al compositor cubano de música clásica, Carlos Fariñas, en el aniversario 91 de su natalicio, el sábado 29 de noviembre en la Sala Gisela Hernández del Museo Nacional de la Música (MNM) se desarrollará un concierto con destacadas figuras de las teclas, las cuerdas y el canto coral.
En la cita, pactada para las 2 de la tarde, se ejecutará un programa de excelencia integrado por “Canción triste” y “Preludio”, interpretado por el guitarrista Luis Manuel Molina, así como “No era nadie” y “Dos semanas”, con textos de Juan Ramón Jiménez y Nicolás Guillén, respectivamente, interpretados por la agrupación Coro Vocal Leo, bajo la dirección de la maestra Corina Campos.
De igual manera los asistentes disfrutarán de una selección de los seis sones sencillos para piano: “Son # 7” dedicado a María Antonieta Enríquez y “Conga de julio”, interpretados por el pianista Huberal Herrera.
Carlos Fariñas Cantero (Cienfuegos, 28 de noviembre de 1934 – La Habana, 14 de julio de 2002) fue una de las figuras más representativas de la música cubana del siglo XX.
Recibió sus primeras orientaciones musicales en el seno familiar. Luego se trasladó a La Habana donde fue discípulo de los maestros José Ardévol, Harold Gramatges y Enrique González Mántici.
En 1956 asistió a los cursos impartidos por Aaron Copland en el Centro Musical Berkshire en Tanglewood, Estados Unidos. Entre 1961 y 1963 estudió en el conservatorio Tchaikovsky de Moscú. Fue una de las principales figuras de la vanguardia cubana de la década de 1960 junto con Juan Blanco (compositor) y Leo Brouwer.
Compuso obras para prácticamente todos los géneros y formatos de la música contemporánea actual, desde los tradicionales acústicos (dúos, tríos, orquestas de cámara y sinfónica) hasta la música electroacústica y por computadora de la que fue un notable creador y pedagogo.
En 1989 creó el Estudio de Música Electroacústica y por Computadora del Instituto Superior de Arte (ISA) de La Habana.Fue un músico incansable, que trabajó hasta los últimos días de su vida. Dejó un legado que ha influido notablemente en las posteriores generaciones de compositores de su país.
Entre sus obras figuran: Muros, rejas y vitrales, para orquesta; Atanos y Tres sones sencillos, para piano; Canción Triste, para guitarra sola; Oda a Camilo; Despertar (ballet) y Sonata para violín y violonchelo.
El homenaje de este sábado 29 de noviembre en el MNM es un acercamiento a su obra y una manera de difundirla entre las nuevas generaciones de músicos.
