Hay hombres que nacen con un piano esperándolos.
Dionisio Jesús Valdés Rodríguez nació el 9 de octubre de 1941 en Quivicán, en una casa donde parecía que Glenn Miller convivía con Bola de Nieve y Ernesto Lecuona, y donde cada género se tocaba “con rigor, respetando la naturaleza de cada uno”.
Hijo de Bebo Valdés, creció escuchando tambores que no eran los suyos.
Un día, siendo niño, se escapó a ver una misa afrocubana y un toque de santo a Changó. Lo que vio lo marcó para siempre: “Pensé que eso era un tesoro que había que desarrollar”.
Estudió piano con disciplina clásica. Su profesora Zenaida Romeu lo vio correr por el teclado y le dijo: “Eres hábil, ahora debes hacer música”. Aprendió que la técnica era un medio, no un fin.
En 1970 llevó su quinteto al Festival de Jazz Jamboree en Polonia. Iban a tocar antes de Dave Brubeck y Gerry Mulligan, muertos de miedo. Interpretaron “Misa Negra”, con cantos yoruba y toques rituales. Al terminar, Brubeck los mandó a buscar, lo abrazó y le dijo que estaba abriendo un camino nuevo para la música afrocubana.
La crítica lo ubicó entre los cinco mejores pianistas de jazz del mundo, junto a Oscar Peterson, Herbie Hancock, Chick Corea y McCoy Tyner.
En 1973 fundó Irakere, “bosque” en yoruba, la banda que revolucionó la música cubana.
En 1979 ganaron el primer Grammy para un grupo cubano con “Misa Negra”. Después vinieron más de 94 álbumes, 295 composiciones, 15 Grammy.
Pero hay una historia que lo resume todo. Tras la muerte de Bebo, Chucho fue a una tienda en Benalmádena a comprar un piano. Probó varios. Uno lo llamó. Al abrirlo, descubrió que estaba firmado por su padre.
Era el piano con el que Bebo había tocado en Madrid en 2008. “La casualidad de que estaba bendecido por mi padre sin yo saberlo”, dijo. “Está claro que tenía que ser ese el que me llevara a casa”.
Con ese piano compuso cuatro temas de Mis canciones favoritas. Sigue tocando, sigue buscando. “A veces estoy haciendo cosas y me empiezo a asustar porque me vienen ideas que nunca se me habían ocurrido”, confiesa. “Es ahí cuando mejor me siento”.
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