Aurelio Froilán Martínez Reinoso nació en La Habana el 5 de octubre de 1924 y murió en la misma ciudad el 4 de enero de 1987.
Fue, ante todo, un cantante de boleros. Su voz perteneció a esa estirpe de intérpretes cubanos que nunca necesitaron gritar para llenar un teatro.
Se formó cantando en programas radiales. Aquella era una época en que la radio cubana funcionaba como un gran conservatorio informal: los cantantes se fogueaban en vivo, sin red, ante un público que escuchaba con atención casi religiosa.
En 1948, Reinoso se integró al cuarteto vocal que organizaba el pianista y compositor Orlando de la Rosa, una de las figuras más elegantes del bolero cubano de los años cuarenta.
El cuarteto estaba conformado por dos voces femeninas y dos masculinas. Allí coincidió con Elena Burke, Adalberto del Río y Roberto Barceló.
La agrupación viajó a Estados Unidos y actuó en el Teatro Palace de Nueva York, además de presentarse en Filadelfia, Cincinnati y Canadá . En Cuba se presentaron en teatros como el Payret, el América y el Encanto, y en el cabaré Tropicana .
Lo que hace especial a este cuarteto en la historia de la música cubana es un dato que trasciende a Reinoso: fue el grupo donde Omara Portuondo hizo su debut profesional en 1951, sustituyendo precisamente a Elena Burke.
Omara entró a ese cuarteto integrado entonces por Reinoso, Roberto Barceló y Adalberto del Río. Es decir, Aurelio Reinoso fue uno de los compañeros de la futura voz del Buena Vista Social Club en sus primeros pasos.
Tras la disolución del cuarteto, desarrolló una carrera como solista a partir de 1961, siempre en el ámbito de la canción romántica . Trabajó en radio, televisión, teatro y cabaret, y grabó varios discos de larga duración para el sello EGREM .
Entre sus grabaciones se encuentran temas como: «El día» (de Luis Demetrio), «Yo no sé si volveré a querer», «Hay unos ojos», «Alguna vez» (de Eddy Gaytán), «Es tan fácil mentira» (de Adolfo Guzmán), «Quizás la luna» y «Delicada melodía».
También grabó un sencillo de 78 rpm para el sello Panart en 1955: «Tres palabras» y «Qué nos pasa», con su propio conjunto bajo su dirección.
Uno de los momentos documentados de su carrera como solista fue su participación en el Primer Festival de la Canción de Varadero en 1965, donde representó a Cuba con el tema «Ni dicha, ni amor», de Esperanza Chapela. La grabación apareció en un LP del sello Areito .
