Helio Orovio: Cuba en un diccionario

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Helio Orovio nació en Santiago de las Vegas el 4 de febrero de 1938 y murió en La Habana el 6 de octubre de 2008.

Antes de convertirse en el gran biógrafo de la música cubana, fue músico: estudió guitarra con Vicente González Rubiera y percusión con Walfredo de los Reyes.

 Integró el conjunto Jóvenes del Cayo —donde sustituyó nada menos que a Tata Güines— y las orquestas Habana Jazz y Casablanca.

Esa experiencia como intérprete le dio algo que ningún título universitario puede dar: sabía de qué hablaba cuando escribía sobre música.

La popularidad le llegó cuando ganó «9550», el programa de participación popular de mayor teleaudiencia en Cuba, donde un erudito debía responder en vivo preguntas de creciente dificultad.

El premio final era un viaje a la Unión Soviética, a 9.550 kilómetros de Cuba, de ahí el nombre. Orovio fue uno de los primeros y más portentosos ganadores.

Su obra magna, el Diccionario de la Música Cubana, le llevó más de veinte años de trabajo. Surgió en una mesa del Instituto de Etnología y Folklore de la Academia de Ciencias de Cuba. La primera edición abreviada apareció en 1981; la completa y revisada llegó en 1992, con 516 páginas que recogen quinientos años del acontecer musical de la Isla.

En 2003, Duke University Press publicó la versión en inglés Cuban Music from A to Z. Billboard la calificó como «compendio imprescindible para comprender cuál es la real dimensión de esa pequeña isla en el continente de la música».

Orovio explicó su visión con una imagen: la música cubana es un árbol con un tronco común y ramas —chachachá, mambo, nueva trova, danzón, jazz afrocubano— sustentado por raíces africanas e hispánicas. De esas raíces surgen los géneros esenciales: la rumba, la conga, el son.

También publicó cuatro poemarios: «Este amor», «Contra la luna», «El huracán y la palma» y «La cuerda entre los dedos». Y escribió «Las dos mitades de Calvino», sobre el novelista italiano nacido en su mismo pueblo. Su bibliografía incluye «300 boleros de oro», «El bolero latino», «El carnaval habanero» y «La Rumba».

En septiembre de 2008, un mes antes de morir, escribió su última nota en La Gaceta de Cuba: «Música y béisbol: las grandes pasiones del cubano. En la entraña de la cultura cubana las bolas y los strikes, las redondas y las corcheas, están imbricados de manera que son, para mí, una misma cosa».

Helio Orovio murió el 6 de octubre de 2008 y fue enterrado en Santiago de las Vegas, su pueblo, el pueblo de Calvino, donde nunca dejó de vivir. Su Diccionario… sigue siendo el punto de partida obligado para cualquiera que quiera estudiar la música cubana.

Foto: Ecured

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