La música cubana tiene en Ariadna Isabel Amador Oropesa (La Habana, 1 de agosto de 1971) una de sus artistas más versátiles y auténticas. Heredera de una saga familiar de músicos —es hija del laudista Efraín Amador y de la pianista Doris Oropesa—, creció entre cuerdas y teclas, y con solo nueve años tuvo su primera presentación en televisión nacional.
A los 12 ya realizaba transcripciones musicales para su padre, anticipando lo que sería una carrera marcada por la disciplina y el talento.
Graduada de piano en 1994 por el Instituto Superior de Arte, donde fue discípula de Frank Fernández, ha sabido combinar la tradición clásica con la creación contemporánea. Su versatilidad la ha llevado a ser miembro del grupo Guayacán, de la Orquesta Panorama y tecladista del quinteto de jazz del chileno Carlos Maza.
También forma parte de la Jazz Band Beny Moré y del Trío Amanecer, agrupación de cámara que integra junto a sus padres y con la que ha ofrecido conciertos dentro y fuera de Cuba.
Como compositora, su obra aborda desde la música sacra hasta bandas sonoras para cine, televisión y videojuegos. «Habanera con blues» es su composición más reconocida, y su catálogo incluye partituras para laúd, guitarra y bandurria. Ha compartido escenario con figuras como Omara Portuondo, Marta Valdés y Elena Burke.
Su trayectoria ha sido ampliamente premiada: Tercer Premio en el Concurso de Piano Amadeo Roldán (1987), Premio Nacional de Composición de la UNEAC (1990) y Premio de Orquestación en el Concurso Juan Arrondo (1999).
Hoy, Ariadna Amador sigue siendo una compositora apasionada y activa, que honra el legado de su familia mientras escribe su propio capítulo en la historia musical de Cuba.
Foto: Ecured
