Leopoldina Núñez Lacret, la guitarra que enseñó a cantar a Cuba

Leopoldina Núñez Lacret

Hay maestras que dejan huellas, y luego están aquellas que construyen caminos enteros. Leopoldina Núñez Lacret, nacida en Santiago de Cuba el 1 de noviembre de 1918 y fallecida en La Habana el 2 de agosto de 2001, fue de esas segundas: una guitarrista, compositora y pedagoga cuya vida entera fue un acto de amor por la música y la enseñanza.

Comenzó sus estudios de piano a los seis años en Santiago de Cuba y, ya en La Habana, se formó en guitarra y trova con Clara Romero de Nicola y Vicente González Rubiera, el legendario Guyún. Desde 1945 ejerció como maestra, pero fue en el Taller Infantil de Teatro Estudio, creado junto a Raquel y Vicente Revuelta, donde encontró su obra más querida. Allí forjó a figuras como el guitarrista Joaquín Clerch, la cantautora Sara González y la actriz Beatriz Valdés.

Su legado escrito es igualmente invaluable. Es autora del Breve tratado de armonía aplicada a la guitarra, publicado en 1979, del Cancionero para el guitarrista acompañante y de revolucionarios métodos pedagógicos que aún se estudian. Como compositora, creó un lenguaje propio donde la tradición cubana se funde con la innovación armónica, en obras como «Canción a lo cotidiano», «Era tarde para amar», «Había rosas», «Tu recuerdo me pregunta si te olvidé», «Qué triste es tu tristeza», «Te perdiste en el mar» y «Por estas cosas de la vida».

Por su meritoria labor, recibió las distinciones Por la Cultura Nacional y Por la Educación Nacional. Al despedirla, el musicólogo Jesús Gómez Cairo destacó su trayectoria y su inmensa contribución a la música cubana.

Leopoldina Núñez Lacret no solo formó músicos, sino generaciones enteras que siguen haciendo sonar su guitarra en cada aula, en cada concierto, en cada nota que late con alma cubana.

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