Hay artistas que nacen para cantar, y otros que parecen brotar directamente de la tierra. Reutilio Domínguez Terrero pertenecía a estos últimos. En su voz estaba el polvo de los caminos orientales, el olor del café recién colado y la nostalgia de los campos cubanos al atardecer.
No necesitó artificios para conquistar al público: le bastaron una guitarra, una manera honesta de cantar y la profunda cubanía que llevaba en el alma.
Nació el 17 de mayo de 1921 en Manuel Tames, Guantánamo, y desde niño aprendió a escuchar el lenguaje musical de los campos. La trova, el punto guajiro y la guaracha fueron formando el carácter de aquel muchacho humilde que más tarde haría historia en la música popular cubana.
Cuando su familia se trasladó a la ciudad de Guantánamo en 1930, Reutilio comenzó a relacionarse con músicos locales y a descubrir que la guitarra podía contar la vida de la gente sencilla.
En 1944 llegó a La Habana y el destino le puso delante a Celina González. De aquella unión nació mucho más que un matrimonio: surgió una de las parejas artísticas más queridas de Cuba. Juntos llevaron la música campesina a la radio, al teatro y a la televisión, siempre defendiendo las raíces populares del país.
Canciones como “A Santa Bárbara”, “Yo soy el punto cubano” y “A Bayamo en coche” se volvieron himnos de identidad y tradición.
Pero quizás lo más admirable de Reutilio fue su sencillez. Aunque alcanzó fama internacional y recorrió escenarios de México, Puerto Rico, Venezuela y Estados Unidos, nunca abandonó la esencia del guajiro oriental.
Quienes lo conocieron contaban que prefería vestir modestamente y tocar su guitarra sin adornos innecesarios, porque decía que la música campesina debía sonar limpia, como la verdad de la tierra.
Existe una anécdota que resume su espíritu. Durante una gira, alguien sugirió modernizar el estilo del dúo para hacerlo “más elegante” ante públicos extranjeros. Reutilio respondió sonriendo mientras abrazaba su guitarra: “Si le quitamos el campo, dejamos de ser nosotros”. Aquella frase parecía sencilla, pero encerraba toda una filosofía de vida.
Gravemente enfermo, regresó a Guantánamo después de muchos años lejos de su tierra. Y aun así continuó cantando, como quien se niega a abandonar aquello que le da sentido a la existencia.
Murió el 28 de febrero de 1972, pero su voz sigue sonando en la memoria de Cuba, como un eco noble y campesino que todavía atraviesa los montes orientales.
Foto: Reutilio junto a Celina. Tomada de music.apple.com
