Una tarde de bolero en el museo más exquisito 

Museo Artes Decorativas

Este viernes, a las 4 de la tarde, el salón más elegante de La Habana le guardará una luz a una voz joven.

En la esquina de 17 y E, en el Vedado habanero, se yergue silenciosa una mansión francesa de 1927. 

Fue residencia de la condesa de Revilla de Camargo y desde 1964 es el Museo Nacional de Artes Decorativas, donde habitan más de treinta y tres mil piezas. 

Lámparas de cristal suspendidas, jarrones de Sèvres en silencio, vitrales Tiffany filtrando la luz del Caribe — pero en un espacio así, el adorno más conmovedor nunca es un objeto: es la voz humana.

Rafael Espín lo sabe bien. Compositor nacido en 1967, irrumpió en la música en 1986 con «Él es un ladrón» y devino un artista esencial.

Más de cien obras abarcan bolero, guaracha, balada y hasta canciones infantiles; sus melodías han sido cantadas por generaciones de voces cubanas. 

Su propio talento eligió un camino más silencioso: «A Bolero Puro», un encuentro musical sostenido durante años, donde el romanticismo respira de la forma más desarmada.

La cita de este viernes es especialmente especial. La joven Claudia traerá su voz aún sin pulir por los años, esa sinceridad rara,  valiosa. 

Canta desde lo íntimo, graba por crowdfunding, dice que hace todo «casi con el corazón». El bolero es uno de sus tantos registros, y esta vez entra a un salón que convida a enamorar con bellas melodías. 

Yoslen, humorista del grupo Locura sin cura, se encargará de demostrar algo: el bolero nunca rechazó la risa.

El crepúsculo ámbar se derrama sobre los ventanales de la casona centenaria, y cuando suene el preludio del piano, siempre hay jóvenes dispuestos a entrar, porque las tradiciones siguen vivas.

Foto: dreamstimes.com

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