Rafael Díaz Carter es un admirador de la música, la considera el modo de auto ayudarse y ayudar a otros a ser mejores seres humanos. Entró en el mundo musical con once o doce años de edad imbuido por su madre que lo llevaba, junto a otros familiares pequeños como él, a una iglesia ubicada en el Cerro, su barrio de residencia aquí en La Habana.
En el santuario el director del coro, saxofonista de la Banda Municipal, con el respetado músico Gonzalo Roig y padre de José Borrego, director del Cuarteto del Rey, se ofreció a darle clases de música a Carter y a uno de sus hermanos. Accedieron, lo que representó no haber llegado al mundo de las sonoridades tras los pasos de alguna persona específica, pues en su familia cercana no había referentes artísticos, aunque aclaró que su tío paterno era saxofonista y director de la banda de música de la ciudad de Nuevitas, donde vivía, sin embargo, la distancia y como resultado los pocos vínculos, impidieron cualquier asociación musical.
El desarrollo artístico de Carter y su empeño por avanzar en el mundo de la música le hicieron inclinarse por varios instrumentos musicales: interpreta el piano, el oboe, el corno inglés y como si fuera poco canta; conocimientos que lo convirtieron en un músico polifacético.
No tiene preferencia por una sonoridad en específico, ama todos los géneros siempre y cuando las composiciones sean buenas; así como las interpretaciones.
Esa diversidad genérica lo ha convertido en un acompañante de muchísimos intérpretes: «Son tantos que a veces olvido algún nombre: Francisco Alonso, de Pinar del Rio, Marta Gutiérrez, Marta Vallín, Esther Romaguera, Lucy Provedo, Hilda del Castillo, Hermys Sánchez, Berardo Alzola, el tenor belga Georges Backes, Conchita Franqui, Gloria Noriega, Yoslainy Derrick, Niurka Wong, Katia Selva, Maité Milián y su mamá, Teresa Guerra y otros que harían la lista interminable».
«También he acompañado a trompetistas, trombonistas, clarinetistas, flautistas, cornistas y tubistas», acotó.
La carrera profesional de Carter ha sido muy valiosa: «He tenido el honor de dirigir la Banda Nacional de Concierto durante 21 años, sitio que fue el podio del maestro Gonzalo Roig, la Banda Provincial de Pinar del Río, la de Matanzas, de la ciudad de Cárdenas, Colón, Santa Clara, la del Hospital Psiquiátrico de La Habana y alguna en Artemisa; lo cual me ha permitido interactuar y conocer a músicos de elevada valía, unos de experiencia y otros noveles que de igual manera aportan a la carrera de cualquier director de orquesta», expresó.
En la actualidad, Rafael Diaz Carter es director adjunto en la Banda Provincial de La Habana, de la banda de música del Cotorro y al unísono ayuda a mejorar el repertorio y proyección vocal de cantantes de distintos géneros.
Al preguntarle sobre sus planes inmediatos y mediatos, Carter dijo convencido de sus palabras: «Mientras la vida me dé fuerzas, seguiré ayudando a quienes disfruten, como yo, del poder sanador de la música».
Foto: Cortesía de la autora
