La voz inmortal de Radio Cadena Habana: Hasta luego, René

René González Dussac

Hay voces que el tiempo no puede marchitar. La de René González Dussac, con más de 80 años de vida y medio siglo de oficio, era una de esas. Quien lo escuchó en sus últimos días no podía creer que la enfermedad acechara su cuerpo, porque su timbre —siempre fresco, cristalino y cálido— se negaba a envejecer. Él cuidó su instrumento con la devoción de un artista consagrado, y su garganta le devolvió ese amor hasta el último aliento.

René no se jubiló. El retiro no estaba en su vocabulario. Prefirió llegar al estudio enfermo, apoyado en su pasión, hasta que las fuerzas físicas dijeron basta. Porque la radio era su vida, y Radio Cadena Habana —la emisora de la música cubana, su casa durante casi cuarenta años— fue el escenario donde su voz se hizo bandera. Allí, durante cuatro décadas, puso el ritmo y la sonoridad que identificaron a toda una generación. Su sello era único: una cadencia contagiosa que convertía cualquier canción en un abrazo.

En 2020, la Isla le otorgó el Premio Nacional de Radio, la más alta distinción para los trabajadores del medio en Cuba. Pero él, humilde y jaranero, siempre dijo que su mayor galardón era el reconocimiento del pueblo en la calle. Aunque su hoja de vida atesora misiones internacionalistas en Angola, su paso por Radio Moscú y una vitrina llena de medallas, fue en la cadena habanera donde dejó el alma.

Hoy, al despedirlo, no lloramos un final, celebramos una hazaña: la de un hombre que venció al cansancio y al dolor para no dejar en silencio el dial. Su voz, esa que supo cuidar como un tesoro, no se apaga; se queda vibrando en cada frecuencia de Radio Cadena Habana y en el corazón de un pueblo que la hizo suya. Descansa en paz, colega, amigo entrañable. Tu timbre inmortal ya es patrimonio de la música cubana. Hasta luego, René.

Foto tomada del Editorial Envivo del ICS

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