La música cubana contemporánea no puede entenderse sin aquellas figuras que, desde la coherencia artística y el compromiso cultural, han sabido unir creación, pensamiento y ética.
Entre ellas se encuentra Jorge Gómez Barranco, músico de formación sólida y sensibilidad profunda, cuya obra ha dialogado durante décadas con la realidad del país, la poesía y las inquietudes de su tiempo. Su trayectoria es la de un creador que ha hecho del rigor y la honestidad estética una forma de permanencia.
Jorge Gómez Barranco nació el 8 de enero de 1943, en La Habana. Pianista, compositor y director musical, se formó en el ámbito académico y muy temprano comenzó a desarrollar una obra autoral marcada por la profundidad conceptual y el cuidado del lenguaje musical.
Su nombre está estrechamente ligado a la historia de la Nueva Trova, movimiento del cual fue protagonista activo desde una perspectiva reflexiva y musicalmente elaborada.
Es fundador y director del Grupo Moncada, creado en 1972, una de las agrupaciones más significativas del panorama musical cubano de las últimas décadas.
Bajo su liderazgo, ese colectivo se consolidó como un espacio de experimentación sonora y lírica, donde confluyen la canción, el jazz, la música coral y elementos de la tradición popular en La Mayor de las Antillas. Gómez Barranco no solo ha sido su director musical, sino también uno de sus principales compositores y arreglistas.
Su obra autoral se caracteriza por un tratamiento pianístico refinado, armonías complejas y un profundo respeto por la palabra cantada. Muchas de sus composiciones han acompañado momentos esenciales de la vida cultural cubana y han sido interpretadas por destacados intérpretes.
Más allá de los escenarios, Jorge Gómez Barranco ha desarrollado una importante labor pedagógica y de pensamiento musical, defendiendo siempre una visión humanista del arte. Su legado permanece como parte viva del patrimonio sonoro cubano, donde la canción se entiende no solo como expresión estética, sino como acto de conciencia y memoria cultural.
