Guanabacoa se vestirá de gala este viernes para celebrar el 115 aniversario del natalicio de su hijo más universal: Ignacio Jacinto Villa Fernández, el inmortal Bola de Nieve.
La cita será a las 10:00 de la mañana en la Casa de Cultura «Rita Montaner», donde amigos, artistas y admiradores del genial pianista y cantante se reunirán para recordar a quien, con su «voz de persona» —como él mismo la definía— conquistó los escenarios del mundo.
Uno de los momentos más esperados del homenaje será el reconocimiento a Miguel Barnet, poeta, narrador, ensayista y etnólogo cubano, Premio Nacional de Literatura, por sus valiosos aportes al conocimiento y promoción de la vida y obra de Bola de Nieve. Barnet, amigo íntimo y confidente del artista, compartió con él inolvidables veladas en el restaurante Monseñor y fue testigo de su humor, su «ronquera ancestral» y su genio creador.
Como parte del homenaje, Barnet colocará una tarja en la tumba de Bola de Nieve, ubicada en el cementerio de Guanabacoa, donde descansan los restos del músico desde su fallecimiento el 2 de octubre de 1971 en México.
El poeta y etnólogo dedicó años atrás un hermoso poema al artista —»Oriki para Bola de Nieve» , canto de alabanza en lengua lucumí— que el propio Bola pidió que le echaran en su tumba, y que hoy resuena con fuerza en esta conmemoración.
La jornada comenzará con la actuación de la artista invitada Lídice Casanova, quien ofrecerá una presentación danzaria para recibir a los asistentes.
Luego, el solista vocal Rogelio Álvarez, acompañado de los instructores Rafael Valdivia en guitarra y Gerónimo Sosa en bongó, interpretará el clásico «Si me pudieras querer» , una de las joyas del repertorio de Bola.
La directora de la institución, Vivian Correosa, hará entrega del reconocimiento a Barnet, y posteriormente el poeta firmará ejemplares del libro Cimarrón a los presentes. Los volúmenes, propiedad de la Biblioteca Municipal y el Museo Municipal de Guanabacoa, serán firmados por su autor durante el encuentro en la Casa de Cultura.
El espacio contará además con una muestra expositiva del Proyecto «Soles de Guanabacoa» , del artista Sergio Padilla (Serón), que refleja la huella cultural del territorio.
La música volverá a sonar con la interpretación de «Cimarrón» , a cargo del cantautor Rafael Valdivia —canción inspirada en el célebre libro de Barnet—, antes del cierre, que estará dedicado a recordar el legado de un hombre que, como escribió Pablo Neruda, «se casó con la música» para llevarla a París, Nueva York y toda América.
Nacido el 11 de septiembre de 1911 en el seno de una familia humilde de doce hermanos, Bola de Nieve —apodo que la cantante Rita Montaner le puso en México al ver su cabeza rapada— fue un fenómeno musical desde la década de 1930.
Su estilo, que fusionaba el rigor del piano clásico con la espontaneidad de la canción popular, lo convirtió en un embajador de la cubanía.
Actuó en el Carnegie Hall de Nueva York, compartió escenario con Lena Horne y Paul Robeson, y dejó joyas inmortales como «Arroyito de mi casa» y «Ay, amor».
Foto: Tribuna de La Habana
