Guillermo Rubalcaba: La elegancia del teclado cubano

Guillermo Rubalcaba

Nació en Pinar del Río el 10 de enero de 1927, en el seno de una familia donde la música era el idioma materno. Su padre, Jacobo González Rubalcaba, prestigioso músico pinareño, fue su primer y mejor tutor. 

A los ocho años comenzó sus estudios bajo su guía, para continuar luego en el conservatorio Orbón, donde no solo aprendió piano, sino también violín, saxofón y clarinete.

Tal versatilidad marcaría su carrera: fue violinista quinceañero en los Ases del Ritmo, saxofonista en la orquesta Montecarlo y el combo Los Churumbeles, y pianista de planta en la legendaria CMQ.

Pero fue el piano su mejor aliado. En la década del 60 trabajó en los clubes nocturnos habaneros más emblemáticos: El Gato Tuerto, el Maxim, el St. John’s y el Barbaram. 

Allí, noche tras noche, fue puliendo ese estilo único que lo caracterizaría: un piano «tranquilo, como si nada lo sacara de paso, a su aire», donde se combinaban oficio, tradición y una cubanía que «por dentro y por fuera se manifestaba lozana, esencial, sin excesos pero sin remilgos».

En 1964, como pianista de la orquesta de Enrique Jorrín, realizó una gira que lo llevó por Mali, Argelia, Marruecos, Checoslovaquia, Rumania, la República Democrática Alemana y Hungría, y participó en la Expo’67 de Montreal, Canadá.

Más tarde, fue invitado por el maestro Odilio Urfé a ocupar el teclado de la Charanga Típica de Concierto, la agrupación que luego dirigiría y que se convertiría en su proyecto más querido.

Allí experimentó muchos de sus famosos «tumbaos» de piano, esa improvisación con sabor que quedó impregnada en numerosas grabaciones.

Su prestigio lo llevó a integrar el Afro Cuban All Stars, con quien recorrió Inglaterra, España, Suiza, Finlandia, Holanda y Francia, dejando registros valiosos para la fonografía nacional. 

En 2002, la VI edición de Cubadisco le rindió homenaje por sus 75 años de vida y 40 años de su Charanga Típica; ese mismo año recibió la Medalla Alejo Carpentier por sus aportes a la creación, interpretación y promoción de la música cubana.

A sus 88 años, Rubalcaba seguía lleno de proyectos.

Solo tres semanas antes de morir, comentaba entusiasmado el concierto de presentación de su disco Como en el ayer, programado para el 13 de septiembre en el teatro América. Imbuido en su trabajo lo sorprendió la muerte, la noche del 7 de septiembre de 2015. 

Pero como escribió el periodista Pedro de la Hoz en el último artículo que se le dedicó en vida: «Guillermo Rubalcaba no es del ayer. Su piano suena como si nos despertáramos mañana».

Foto: Latin Jazz

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