En Regla, el ritmo no solo vive en los tambores y en el baile: también late en los versos. Cada septiembre, las fiestas patronales llenan las calles de música, danza y procesiones.
Pero en el alma cultural de esta villa, la literatura y la música han sido siempre una misma marea: desde los cabildos coloniales hasta la inauguración del Liceo Artístico y Literario de Regla en 1879, donde José Martí pronunció su primer discurso político en Cuba.
Allí eligió vivir sus últimos años, y allí murió el 25 de mayo de 1922, Luisa Pérez de Zambrana (1835-1922), una de las voces más representativas del romanticismo poético cubano.
Nacida en El Cobre, mostró su talento desde los catorce años. Su primer poemario llegó a oídos de Ramón Zambrana en La Habana, quien viajó para conocerla y luego se casó con ella.
En 1860 recibió el honor de coronar a Gertrudis Gómez de Avellaneda en el Teatro Tacón. Pero la desgracia la marcó: tras la muerte de su esposo en 1866, cinco de sus hijos fallecieron entre 1886 y 1898.
Ese dolor dio origen a sus Siete elegías, cumbre de la poesía cubana. José Martí la describió como «un ser puro, sensible a todo dolor, habituada a toda delicadeza».
El Concurso Literario Provincial «Luisa Pérez de Zambrana» continúa esa tradición centenaria.
Se concursa en poesía y cuento, y pueden participar escritores residentes en la capital sin obras publicadas.
La recepción de trabajos estará abierta hasta el próximo 12 de octubre en la Biblioteca Pública Municipal «José Martí» de Regla, y la premiación será el 20 de octubre, Día de la Cultura Nacional. Muchos trabajos premiados han sido publicados después por diferentes editoriales, lo que confirma su calidad.
En Regla, el ritmo no solo se baila: también se escribe.
Foto: Ecured
