El casino vuelve a ocupar su lugar en la escena comunitaria

Salón de Jazz, de la Casa de Cultura de Plaza

En el Salón de Jazz, de la Casa de Cultura de Plaza, en El Vedado habanero, se vivió recientemente una jornada dedicada al rescate del casino cubano, en un ambiente donde confluyeron tradición, participación popular y memoria cultural.

La iniciativa se inscribe en el trabajo sostenido del proyecto “Retomando el Son, Bailando Casino”, una propuesta que ha venido ganando presencia en distintos escenarios del país con el propósito de revitalizar uno de los bailes más representativos de la identidad nacional.

Conducido por Luis Llamo, el proyecto ha articulado una ruta de acción que no se limita a la enseñanza del baile, sino que apuesta por su inserción activa en la vida comunitaria.

Casas de cultura, plazas, centros recreativos y otros espacios emblemáticos han servido de escenario para ruedas, talleres y presentaciones que buscan acercar el casino a públicos de varias generaciones.

En ese empeño, la Casa de Cultura de Plaza se ha consolidado como una de las sedes más activas, al ofrecer una plataforma donde el baile popular vuelve a ocupar un lugar central.

La jornada en el Salón de Jazz tuvo precisamente ese sentido: reunir a bailadores, instructores y público general en torno a una práctica que forma parte del patrimonio cultural vivo de Cuba.

Más allá del espectáculo, el objetivo fue reafirmar el valor social del casino como expresión colectiva, capaz de enlazar música, movimiento e identidad en un mismo gesto.

En cada rueda se percibe no solo la destreza técnica, sino también la voluntad de mantener vigentes formas de socialización profundamente enraizadas en la cultura cubana.

Las acciones recientes del proyecto confirman su alcance nacional. Durante 2025, “Retomando el Son, Bailando Casino” promovió actividades en diversos espacios habaneros y en otras zonas del país, con especial énfasis en la masificación del baile y en su práctica pública.

Uno de los momentos más visibles fue la gran rueda organizada en la habanera explanada de La Piragua, donde miles de personas participaron en una demostración masiva de casino.

Ese impulso encontró luego otra expresión de alto impacto con el récord alcanzado en el Pabellón Cuba, cuando 331 bailarines de 17 academias sostuvieron una rueda continuada durante 15 minutos y 22 segundos, consolidando a La Habana como epicentro de estas iniciativas.

El récord no fue un hecho aislado, sino el resultado de una estrategia cultural sostenida que ha logrado convocar a instructores, academias y casas de cultura en torno a un mismo propósito: preservar y difundir el son y sus bailes asociados.

En ese contexto, el proyecto ha adquirido una dimensión que trasciende la anécdota festiva, al colocarse como una herramienta de salvaguarda del patrimonio inmaterial y de fortalecimiento de la identidad.

La acción desarrollada en la Casa de Cultura de Plaza se inserta en esa lógica. Desde allí, el casino no solo se enseña: se reactiva como práctica comunitaria, como forma de encuentro y como símbolo de continuidad cultural.

En tiempos en que las tradiciones compiten con múltiples formas de consumo cultural, propuestas como esta demuestran que el baile popular sigue teniendo capacidad para convocar, emocionar y representar a Cuba desde sus raíces más vivas.

Foto: del perfil de Facebook Dirección Municipal Cultura Plaza

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