El barrio que nació con tambor cumple 115 años

Barrio de Pogolotti en Marianao

Dicen que Pogolotti nació al compás de una rumba. Antes de que se trazaran sus calles y se levantaran sus primeras casas, ya un ritmo recorría los patios y las esperanzas de quienes anhelaban una vida más digna. 

Palmas al caer la tarde, voces cruzando de solar en solar, tambores anunciando que algo distinto estaba por comenzar: así empezó la historia de esta comunidad de Marianao que hoy, 24 de febrero, celebra 115 años.

Reconocido como el primer barrio obrero de Cuba y de América Latina, Pogolotti surgió en los albores de la República, cuando muchos trabajadores habaneros vivían hacinados en cuartos y ciudadelas. El diputado Luis Valdés Carrero promovió la Ley de Casas para Obreros con el propósito de ofrecer viviendas decorosas. 

El reparto fue bautizado oficialmente como Redención, símbolo de la liberación de la miseria habitacional. Sin embargo, el habla popular terminó imponiendo el nombre del empresario italiano Dino Pogolotti, decisivo en su construcción. “Ve a donde Pogolotti”, se decía. Y el uso cotidiano convirtió ese apellido en identidad.

Hoy, esa memoria no depende solo del recuerdo. El proyecto sociocultural Salvemos la Identidad del Barrio Obrero de Pogolotti (SIBOP) investiga y preserva su historia. Uno de sus integrantes, Rafael del Toro, ha recopilado durante años documentos oficiales, crónicas de prensa y testimonios de familias fundadoras. Gracias a ese trabajo, la memoria oral y la historia escrita dialogan y se complementan.

La música fue desde el inicio el pulso natural del barrio. No como lujo, sino como expresión vital. En la década de 1920 nació el conjunto sonero Rítmicos de Redención, fundado por Arturo Andrade y el joven Mario Bauzá. Aquel muchacho emigraría después y se convertiría en figura esencial del jazz afrocubano en Nueva York, pero parte de su raíz quedó sembrada en las calles de la localidad del oeste habanero.

También vivió en Pogolotti el compositor Ricardo López Fresneda, autor de canciones escritas en el propio barrio. En los años treinta, Manuel Facenda animaba con su piano las orquestas danzoneras y colaboraba en la vida comunitaria, mientras su hermano Jorge, violinista, completaba una escena familiar marcada por la vocación musical. Son nombres que no siempre ocupan titulares, pero que forman parte del tejido cultural que SIBOP rescata.

Las comparsas aportaron otro capítulo vibrante: Los Ministriles —también llamados Los Militrines—, Los Peludos, Los Bobos y más tarde La Giraldilla. Cada ensayo y cada desfile reforzaban el sentido de pertenencia. La fiesta era celebración, pero también archivo vivo.

Entre las figuras vinculadas al barrio destaca Óscar Valdés, cuya formación estuvo marcada por el ambiente rumbero de Pogolotti antes de proyectarse con Irakere. Asimismo, César Puppy Pedroso, vivió allí parte de su infancia antes de integrar Los Van Van, llevando consigo el pulso aprendido en aquella barriada.

En los años noventa, en medio de dificultades nacionales, la cultura volvió a ser refugio. La promotora Elda Palacios, junto a Mario Rodríguez Serrano, Lidia de las Mercedes Solís Valdés y otros vecinos, fundó el grupo afro Alafia —“la respuesta que den los cocos”—, que alcanzó popularidad en Marianao y promovió a varios de sus integrantes al ámbito profesional. Hoy continúa con una formación infantil guiada por Domingo Verdura y con la colaboración del Gran Maestro Domingo Pau, prueba de que la tradición se renueva.

La etnóloga Lidia Cabrera reconoció la profundidad de las tradiciones afrocubanas presentes en el barrio. En Pogolotti, música y espiritualidad conviven con naturalidad: el tambor es celebración y memoria.

A sus 115 años, el barrio no solo festeja con rumba y son. Celebra la certeza de que su historia está siendo estudiada y compartida. Gracias a SIBOP y al empeño de investigadores como Rafael del Toro, Pogolotti no depende únicamente del recuerdo: cuenta con una memoria organizada y viva. Y en el lugar que nació con tambor, el silencio jamás tendrá la última palabra.

Foto: Tomada de Todo Cuba

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