Eduardo Ramos, el bajo esencial de la Nueva Trova

Eduardo Ramos

Eduardo Ramos Montes nació en La Habana, Cuba, el 20 de octubre de 1946. Fue una de las figuras esenciales en la transformación de la canción cubana a fines de los sesenta y principios de los setenta: instrumentista y orquestador, productor discográfico y compositor de la Nueva Trova.

Estudió en el conservatorio Alejandro García Caturla y en la Escuela de Superación Profesional Ignacio Cervantes. 

Con esa formación, algo de autodidactismo y talento propio, en 1967 se integró como contrabajista al Grupo Sonorama 6, junto a jóvenes que pronto se convirtieron en instrumentistas respetados: Martín Rojas, Carlos Averhoff, Enrique Plá, Carlos del Puerto y José Luis Changuito Quintana. 

Allí, como no tenía contrabajo, imitaba su sonido con una guitarra eléctrica ecualizada en frecuencias bajas; de aquel recurso de necesidad nació un estilo propio en los graves, acompañante y casi libre, que a veces hacía segundas voces.

En 1969 fue miembro fundador del Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, el GESI, como contrabajista, junto a Leo Brouwer, Sergio Vitier, Leonardo Acosta, Silvio Rodríguez, Noel Nicola y Pablo Milanés, y allí recibió orientaciones decisivas de maestros como Juan Elósegui, Federico Smith, Silvio Vergara y Leo Brouwer. 

Su timidez no le impidió crecerse ante los retos: el 19 de febrero de 1968, en la Casa de las Américas, cuando se acabaron las canciones del concierto, salió a improvisar y venció su pánico escénico; años después, cada vez que Brouwer se ausentaba, quedaba al frente del GESI.

Su nombre quedó ligado al grupo de Pablo Milanés como contrabajista y director musical, al Movimiento de la Trova, que presidió entre 1980 y 1986, y a los Estudios Abdala. También dirigió su propia agrupación, Sexto.

Realizó giras dentro y fuera de Cuba, grabó y produjo discos, orquestó y compuso canciones de amplia popularidad, como “36 peldaños”, “Siempre te vas en las tardes”, “Canción con todos”, “La canción de los CDR” y “Su nombre es pueblo”, asumidas por intérpretes como Pablo Milanés y Sara González.

Aunque jamás se consideró un trovador al modo de Silvio, Pablo o Noel —“cuando hago canciones, sale una mezcla de afición y vocación”, confesó—, prefería quedar en segundo plano si una intérprete como Sara multiplicaba la canción con toda su fuerza. Silvio lo recordaba como un “hermano mayor”, aunque solo le llevaba un mes, por su “luminosidad responsable”; y hasta hubo quien, al ver las fotos del GESI, lo confundió con Pablo Milanés.

Eduardo Ramos será recordado por llevar el mensaje más genuino de la Revolución a la que acompañó desde diversos grados de compromiso. Murió el 16 de marzo de 2018, a los 71 años.

Foto: Youtube

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