Díaz-Canel: “El Código de las Familias es lo que somos”

Desde sus historias de vida, realmente conmovedoras, representantes de distintos sectores de la sociedad cubana contaron, ¿por qué es importante, para ellos y para Cuba, el nuevo Código de las Familias?

El Palacio de la Revolución abrió sus puertas a académicos, médicos, psicólogos, juristas, adultos mayores, abuelas, personas en situación de discapacidad, integrantes de familias, miembros de instituciones religiosas, artistas, deportistas, estudiantes y activistas del Centro Nacional de Educación Sexual, quienes intercambiaron francamente con el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

El Jefe de Estado llegó acompañado por su esposa Lis Cuesta Peraza y extendió un saludo afectuoso a los presentes, antes de ocupar su lugar, junto a Rogelio Polanco Fuentes, miembro del Secretariado del Comité Central y jefe de su departamento ideológico, así como Oscar Silvera Martínez, ministro de Justicia.

Las sillas ubicadas de manera informal, las plantas dando más vida al acogedor salón y el ambiente propicio para el diálogo sincero, contribuyeron a que el encuentro deviniera canto de amor y esperanza, jornadas antes de que el pueblo participe en un acto cívico al cual se asistirá con todo derecho, pero también con sentido del deber y la responsabilidad ciudadana y social.

No hubo moderadores, ni expertos en comunicación que dirigieran el debate. El mismo presidente Díaz-Canel, anfitrión del encuentro, dio la bienvenida a los invitados y condujo el intercambio, tan diverso y heterogéneo como la sociedad cubana.

Y entonces, como ráfagas, se dispararon las vivencias de quienes han participado activamente en uno de los procesos más democráticos, de todos los tiempos, que ha vivido la nación.

La pasión por la familia que une a los cubanos; el respeto como el valor que debe prevalecer en las relaciones humanas; la guerra contra el odio y la defensa del amor; el principio de que el nuevo Código reconoce a todos y no niega a nadie; el inmenso mérito de que se ha construido en medio de complejas circunstancias; la certeza de que es un texto valiente, repleto de oportunidades, calificado por muchos como un salto sin precedentes en el derecho familiar y un hito en la historia de la Revolución; fueron ideas expuestas en más de una veintena de intervenciones que estremecieron el auditorio.

Un joven cristiano, en clara alusión a un texto bíblico, recordó que «El amor echa fuera todo el temor».

Luego de dos horas de reflexión profunda, el presidente Díaz-Canel compartió con los invitados y con el pueblo sus convicciones acerca de este texto retador que el próximo 25 de septiembre nos convocará a las urnas.

El Código es lo que somos. Es una obra monumental por la cantidad de saberes y experiencias que lo conforman; y por una singularidad maravillosa: convirtió el amor en Ley, como bien subrayó el mandatario cubano.

A quienes preguntan, por qué el Sí debe ser ahora, este intercambio confirmó que más adelante sería demasiado tarde. Resultaría inconsecuente demorarlo.

Apoyar el Código es apostar por la unidad en la diversidad, esa unidad que es el talismán y el seguro de la nación cubana. Las sentidas palabras de Díaz-Canel también nos dicen que se puede discrepar honestamente de alguno o más de sus artículos, pero sería un error negarlo todo por eso.

Entre sus numerosas lecciones, el encuentro del Jefe de Estado con representantes de diferentes sectores sociales nos advierte sobre la necesidad impostergable de ponernos en la piel del otro, de quienes sufren por discriminaciones o prejuicios; a seguir luchando por alcanzar toda la justicia social posible y a continuar brindando solidaridad por encima del egoísmo y la exclusión.

Como pidió con humildad y nobleza el Presidente de Cuba, ante el Código de las Familias, hay que votar con el corazón.

Fuente Radio Rebelde