Cuando se oye la música de la Patria

Reynaldo (a la izquierda) y Lorenzo Hierrezuelo.Archivo de Granma

Por: Guille Vilar

Cada vez que se nos solicita recordar, en determinada fecha, a una gloria de nuestra música, sabemos que ello implica mucho más que hacer una esquemática referencia a partir de la información recabada. En este caso, se trata de realizar un modesto, pero sentido homenaje, a quien, durante una trayectoria de 50 años, contribuyó a preservar las esencias de nuestra cubanidad.

Con la partida física, hace ya una década, de Reynaldo Hierrezuelo de la O, guitarrista, cantante y tresero, se apagó parte de la historia de la música cubana del siglo XX.

Al rememorar la obra del famoso dúo Los Compadres, tendemos, automáticamente, a pensar en la formación original de 1949, conformada esta por Lorenzo Hierrezuelo como primer vocal y Francisco Repilado (Compay Segundo) en la voz grave del dúo; no obstante, seis años después, entra Reynaldo en sustitución de Repilado, quien para entonces ya había conformado el conjunto Compay Segundo y sus muchachos.

Así, los hermanos Hierrezuelo llevaron el sello de cubanía de Los Compadres por más de 25 países de Asia, Europa y América durante más de tres décadas. Enfocados en otorgarle una mayor espectacularidad a sus presentaciones, Reynaldo –reconocido públicamente como «la flauta humana» por sus dotes como silbador– imitaba el sonido de una flauta, además de que adaptaba estribillos al idioma del país en que estuvieran.

Él es el autor de inmortales composiciones como “Venga guano“ y “No quiero llanto“. Los Compadres alcanzaron gran popularidad, al imponer un estilo que los hizo incomparables, capaces de opacar a cualquier artista que les precediera.

Por si fuera poco, el nombre de Reynaldo Hierrezuelo aparece desde 1994 entre los integrantes de la antológica agrupación Vieja Trova Santiaguera, al lado de Amado Machado, Pancho Cobas, Aristóteles Limonta y Reynaldo Creagh, cinco ancianos músicos ya jubilados, cuyas edades sumadas daban más de 300 años, unos verdaderos apóstoles del bolero, la guaracha y el son.

Por eso, honremos la memoria de Reynaldo con esta reflexión del sabio Fernando Ortiz en torno al alcance espiritual de nuestra música: «Cuando se oye la música de la patria, la música del pueblo en que uno vio la luz del sol por primera vez, se experimenta más fortaleza, se siente más hondo, se palpita más sinceridad, y que esa música sencilla y sentimental le hace cobrar a uno más bríos para batallar y vencer en la lucha por la vida».

Foto: Reynaldo (a la izquierda) y Lorenzo Hierrezuelo.Archivo de Granma

Fuente: Tomado de Granma

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