En sus primeras etapas el fagot era considerado un instrumento para música religiosa y ceremonial. Sin embargo su capacidad para producir una amplia gama de tonos y dinámicas permitió que pronto compositores clásicos y barrocos comenzaran a explorar sus posibilidades expresivas.
Conversé con la joven fagotista Claudia Peñalver Valdés, graduada del nivel elemental en la escuela de música Paulita Concepción donde estuvo bajo la tutela de la Maestra Ivón Ballester. Luego de egresar de este centro, Claudia continuó estudios en el Conservatorio Amadeo Roldán con el profesor Abraham Castillo. ”En el centro, dijo Claudia, formé parte de la Orquesta Sinfónica Juvenil, bajo la dirección de los Maestros Guido López-Gavilán y Daiana García”.
¿Háblame de tu vida profesional después de graduarte en el conservatorio Amadeo Roldán?
Luego de mi graduación en Abril del 2013 fui parte de la Banda Municipal de La Habana del Este donde obtuve mi calificación de 1er Nivel como instrumentista de Orquesta y Banda de Concierto, y en el 2023, siendo integrante de la Banda Nacional de Concierto, bajo la tutela del maestro Igor Corcuera, alcancé la evaluación de Solista de Orquesta, lo que constituye un paso importante en mi vida profesional.
¿Por cuántos formatos has pasado, como parte de tu experiencia artística?
He pasado por distintos formatos entre bandas y orquestas. Cursando el Nivel Medio me uní a la Orquesta Juvenil Amadeo Roldán, estuve también en la Banda Municipal de La Habana del Este, en su homóloga Nacional de Conciertos y en la Orquesta Sinfónica Nacional, donde permanezco hasta este momento. Es un recorrido que me ha aportado muchos conocimientos.
Por lo que dices la música te ha acompañado desde pequeña. ¿Qué significa para ti?
La música es parte esencial de mi vida porque me ha acompañado desde pequeña. Recuerdo claramente, que con apenas 5 años, cantaba delante de un espejo temas infantiles. Eso propició que mi padre, amante de la música clásica de Radio Enciclopedia, al ver mis aptitudes y siguiendo su ansia y frustración de querer ser músico, me estimulara a continuar ese camino. Me llevó a recibir mis primeras clases de piano y solfeo básico hasta que ingresé en la escuela vocacional. Su apoyo no concluyó, asistíamos al ballet, a disfrutar de El lago de los Cisnes, Cascanueces, Coopelia, Gisselle, obras que quedaron en mi memoria. Disfrutaba a la par de la orquesta del Gran Teatro de la Habana.
Fue la primera vez que vi el fagot. La curiosidad me asaltó cuanto vi aquella campanita blanca a lo lejos que resaltaba con fuerza. Luego vinieron otros momentos de admiración por el instrumento, sin pensar que sería fagotista, y mucho menos solista de la Banda casi 20 años después. Hoy tengo el orgullo de formar parte de la cuerda de fagot de nuestra prestigiosa Orquesta Sinfónica Nacional bajo la dirección del maestro Igor Corcuera.
La Orquesta Sinfónica Nacional es una institución de alto prestigio dentro y fuera de Cuba. ¿Qué representa para ti pertenecer a ella?
Es un orgullo profundo e inigualable, ni siquiera un sueño hecho realidad porque ni pasó por mi cabeza, ser fagotista y mucho menos pertenecer a esa institución. Es a la vez obtener nuevos conocimientos a través de experiencias novedosas.
¿Dónde te presentas con la Orquesta?
La Orquesta Sinfónica Nacional se presenta cada domingo a las 11:00 a.m en la Sala Covarrubias del Teatro Nacional, un escenario de grandes historias por donde han desfilado importantes figuras de la música.
En el mundo de las notas musicales ¿a quiénes consideras tus referentes?
Como referentes sonoros he tenido siempre la propia Banda Nacional, la Orquesta del Gran Teatro de la Habana, la Sinfónica. En los últimos tiempos también lo han sido la Orquesta de la Radio y la Televisión, La Camerata Habana Martin, agrupaciones que también tuve la dicha de integrar como parte de una experiencia musical inigualable.
¿Colaboras con otros formatos o personalidades nacionales o foráneas de la música?
Actualmente me encuentro colaborando con Kenneth Lieberson, fagotista norteamericano quién ha aportado un nuevo mundo dentro de la música con increíbles formatos y obras como Guantanamera Emergent. Con él he puesto a prueba mi ejecución en formato de música de cámara. Por otra parte muy pronto tendré el placer de culminar un material en proceso como solista.
¿Planes a mediano, corto o largo plazo?
Mi plan fundamental es seguir creciendo y nutriéndome de todo lo que pueda hacerme progresar y florecer como fagotista y como músico en general. Además hacer mi propio proyecto, abrir mis horizontes a otro instrumento, o simplemente explorar más el campo tan extenso y rico que es nuestra música.
La música es piedra angular en la identidad cultural de nuestro país al reflejar diversas tradiciones nacionales. Ha sido símbolo de unidad, alegría y conexión con otras regiones del mundo. Eso bien lo conoce la fagotista Claudia Peñalver quien asegura continuar explorando sus amplias potencialidades.
Foto: Cortesía de la entrevistada
