Para Black Imperator, joven promesa de la música cubana, el 2025 fue un año de sorpresas. Así lo resume cuando repasa los hitos que marcaron su transición hacia el artista que es hoy.
Vocalista formado entre agrupaciones de renombre como las de Brenda Navarrete, Telmary y HabanaSana, Alexander Abreu y Havana D’Primera así como la Reyna y la Real, Black Imperator decidió, en 2025, lanzar su carrera en solitario.
Su apuesta fue arriesgada, pero el resultado, como él mismo define, ha sido “un nuevo comienzo lleno de bendiciones. La vida me ha regalado cosas muy lindas. He conocido amigos muy especiales que los llevo en el corazón como Tony Lugones y Waldo Mendoza”, revela.
La historia musical de este joven intérprete está tejida entre raíces, influencias y búsquedas personales. Graduado como clarinetista y cantante de ópera, su formación académica no ha sido un obstáculo para explorar la tradición popular. Al contrario: “Siempre tuve mi inquietud con la música cubana”, afirma con convicción.
En su propuesta performática, los cantos yorubas y la percusión afrocubana se entrelazan con la lírica del bel canto, las armonías de la música popular y hasta de sonoridades foráneas. En la escena defiende una estética que celebra, desde el vestuario y la imagen, la herencia afrodescendiente de su linaje familiar.
Ese diálogo entre lo culto y lo popular, entre la academia y la calle, define su sello. “Quise mezclar todo —explica—, mi formación clásica y el folclor que siento que es más que religión: es identidad, es cultura”. De esa fusión, que él llama con orgullo “mejunje de sonidos y deseos”, surgió su estilo, reconocible por la autenticidad y la coherencia con que asume la cubanía sobre la escena.
El 2025 también le trajo algunos reconocimientos. El Premio Cuerda Viva, en la categoría de artista novel, fue apenas el comienzo de una etapa de expansión profesional. Acompañar en gira al maestro Waldo Mendoza, junto a parte del elenco de la telenovela Regreso al corazón, lo llevó a recorrer la Cuba profunda.
Antes de eso, ya se había presentado en escenarios internacionales. Uno de los momentos más especiales —recuerda— fue su actuación en un festival en Washington D. C., ciudad que dejó una huella profunda en su trayectoria. Pero más allá de los logros, Black Imperator habla desde la gratitud: a sus colegas, a la banda que lo acompaña, a los amigos que ha conocido en el camino.
En su relato hay una constante: la fe, la familia y la actitud positiva frente a lo que viene. “Esperen mucho más de Black Imperator en el 2026”, anuncia. Su nuevo tema, titulado Miel, saldrá este 5 de enero, como símbolo de la dulzura y la influencia que ejerció en él la popular banda Interactivo, a cuyos integrantes les envía un saludo.
Nacido en Centro Habana, –es natural de Malecón, entre Gervasio y Belascoaín–, e hijo de madre camagüeyana, Black Imperator no se define por una provincia. “La gira con Waldo me enseñó que todos somos Cuba. Y esa es mi idea: representar a mi país y a mi raza, pero, sobre todo, a las ‘mujeronas’ de mi familia, que son fuertísimas”, confiesa.
Para este inicio del año, el artista deja un mensaje que trasciende el terreno musical. Su saludo resume la filosofía que lo guía: “Muchísima fe, muchísima fuerza y muchísimas ganas de salir adelante… eso es lo único que no podemos perder”, concluye.
Con esa convicción, Black Imperator mira hacia el futuro, listo para que el nuevo año sea, otra vez, una bendición convertida en canto.
Foto: Adrián Juan Espinosa
