Alberto Villalón Morales fue uno de esos creadores excepcionales que dejaron una huella profunda en la música cubana. Su guitarra acompañó el nacimiento de nuevas sonoridades y su talento sirvió de puente entre la trova tradicional y el son, dos expresiones esenciales de la identidad musical de la Isla.
Dueño de una sensibilidad refinada y de una técnica poco común para su tiempo, se convirtió en una figura imprescindible dentro de la historia de la canción cubana.
Nacido en Santiago de Cuba el 7 de junio de 1882, y fallecido en La Habana el 16 de julio de 1955, Villalón creció en el seno de una familia acomodada que favoreció su formación artística.
Desde niño recibió lecciones de teoría musical y solfeo, y posteriormente estudió guitarra con el legendario Pepe Sánchez, considerado el padre de la trova cubana. A los catorce años ya componía sus primeras canciones y boleros, revelando una precoz vocación creadora.
Una de las anécdotas más significativas de su trayectoria fue su condición de pionero de las grabaciones musicales en Cuba. En los primeros años del siglo XX registró obras en cilindros y discos, contribuyendo a preservar y difundir el repertorio trovadoresco cuando la industria fonográfica apenas comenzaba en el país. También fundó en 1908 el célebre Cuarteto Villalón, una agrupación que alcanzó notable popularidad.
Su espíritu innovador se manifestó además en la técnica guitarrística. Mientras muchos trovadores privilegiaban el rasgueo tradicional, Villalón desarrolló un estilo basado en el punteado, enriqueciendo las posibilidades armónicas del instrumento. En 1927 participó en la fundación del Septeto Nacional junto a Ignacio Piñeiro, contribuyendo decisivamente a la consolidación del son cubano.
Autor de piezas memorables como “Boda negra”, “La palma herida” y “Yo reiré cuando tú llores”, Alberto Villalón integra, junto a Sindo Garay, Rosendo Ruiz y Manuel Corona, el grupo de los cuatro grandes de la trova cubana. Su legado permanece vivo en la memoria musical de Cuba como símbolo de elegancia, creatividad y profundo amor por la canción.
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