Existen músicas que nacen del estudio, de la técnica, del oficio. Y hay otras que emergen del fondo del abismo, cuando el alma ya no encuentra más luz que la que ella misma es capaz de inventar. La obra que hoy nos reúne pertenece a esta segunda estirpe.
Eralys Fernández es una compositora y pianista concertista cubana. Nació en Guanabacoa, tierra fértil donde los tambores africanos conversaron con las partituras europeas y engendraron un modo único de entender la belleza.
Estudió piano en su Isla, se formó también en Londres, y entre ambas orillas ha construido un lenguaje musical propio: clásico, sacro, contemporáneo, pero siempre con un acento que delata el Caribe.
Sin embargo, no fue la academia ni el éxito lo que inspiró su «Misa Solemne en Do Menor». Fue una noche oscura del alma. Le pidió auxilio a la Virgen de la Caridad del Cobre sin ser religiosa. Fue ese instante en que la música baja como un relámpago a rescatar a quien ya no podía más.
Ese rescate se estrena este 6 de junio en la Parroquia Nuestra Señora de la Caridad, en Centro Habana, bajo la dirección del maestro Miguel Patterson, con la Orquesta Sinfónica de la Radio y la Televisión Cubana y el coro de esa institución.
Y en exclusiva para Radio Cadena Habana, la compositora conversa desde la ternura de su distancia, desde el amor irrenunciable por su tierra, y nos cuenta cómo se vincula a la música moderna europea, la música clásica de cámara, los pianistas, y hasta el pop de Inglaterra.
Y declara que todo eso, de alguna manera, en los últimos años, ha influenciado sus creaciones, al tiempo que define: “uno compone con el lugar que habita y con los lugares que lo habitan a uno”.
Ha participado en proyectos como «Trovadores Bel Canto», llevando la Nueva Trova a la orquesta. ¿Cómo fue arreglar temas de Silvio Rodríguez o Pablo Milanés?
Se me ha dado la oportunidad de escribir para los trovadores. Hice los arreglos, también para otro compositor cubano cuyo nombre ahora no recuerdo. Asimismo, hicimos juntos con Helson Hernández el estreno hace tres años de la zarzuela cubana “Santa Camila de La Habana Vieja”: una obra mía con libreto de Isabela Pérez de Morales, otra cubana. Y eso fue hermoso, porque fue la primera vez que una mujer libretista y una mujer compositora se encontraban en ese escenario. Esa fue una base muy grande para nosotras.
Ahora, lo más esperado: su «Misa Solemne en Do Menor». Dice que usted no es religiosa. ¿Cómo se explica entonces una misa?
Compuse la misa hace un año, un año y medio, quizás dos. Fue un momento donde yo tenía muchos problemas internos, personales. Me sentía en un hueco oscuro y necesitaba mucha luz. Yo no soy religiosa, no lo soy, pero de repente se me ocurrió pedirle luz a la Virgen de la Caridad del Cobre. No sé por qué. Solo me vino. Y dije: Virgen, ayúdame, dame una luz. Y me vino la música. Así nació la misa. La misa tiene la estructura tradicional de la música sacra: seis movimientos («Kyrie», «Gloria», «Sanctus», «Agnus Dei»…), concebidos por mí. Pero también tiene un movimiento que está dedicado a la Virgen, se llama «Santa Virgo Caritatis», y está en latín. ¿Por qué en latín? Porque así se les facilita a personas del mundo entero cantarla. Es una oración pidiendo ayuda por los cubanos, pidiéndole a la Isla, al pueblo de Cuba que se quiera, que se quiera de corazón. Esa música salió del fondo de mi corazón, de lo más oscuro, de lo más doloroso, hasta llegar a la claridad.
El estreno es el 6 de junio en la Parroquia Nuestra Señora de la Caridad. ¿Qué significado le merece este estreno mundial?
Regalar esta partitura a todos los cubanos era un viejo anhelo. Está inspirada en la Virgen, y cuenta con diversas influencias musicales que aportan una visión muy particular a este tipo de obras, caracterizadas por su belleza y majestuosidad.
¿Cómo ha sido trabajar con el maestro Miguel Patterson y la Orquesta de la Radio y la Televisión?
Lo que el maestro Patterson hizo increíble fue dirigir la obra. Yo escribí los ritmos de una manera, y él me hizo correcciones porque tiene un conocimiento de la música cubana de muchos años. En febrero de este año, tras el fallecimiento de mi hermana —a quien le dedico esta misa—, el maestro Patterson me recibió con los brazos abiertos, igual que su esposa Liagne Reyna. Y dijeron: Sí, sí, vamos a poner la misa. Y le agradezco mucho que hayan puesto tanto esfuerzo y tanto amor en esta presentación. Contaremos también con los solistas Giselle Polanco (mezzosoprano) y César Vázquez (tenor), y una narración especial a cargo de Dayana Deulofeu con un texto de Dulce María Loynaz.
Después de años viviendo en Londres, ¿Cuánto la inspira presentar esta partitura en Cuba?
Yo soy cubana y, aunque tengo residencia en el extranjero, todos los años voy a Cuba donde tengo familiares, hago proyectos allá. En la escuela de música Amadeo Roldán —una vez envié un piano de cola—, y en el Conservatorio Guillermo Tomás, de Guanabacoa, doy conciertos cada año. He colaborado muchísimo tiempo trayendo músicos. Y yo me siento vinculada con Cuba. Estoy aquí, pero estoy allí también. Mi familia vive ahí, mis padres. En ocasiones estoy aquí, en Reino Unido, y otras estoy en el Caribe. Y mi corazón está allá en mi tierra natal. Entonces, para mí no hay un divorcio entre Inglaterra y Cuba. Para mí todo es lo mismo.
Y así, entre dos aguas —la del Támesis y la de la bahía habanera—, Eralys Fernández nos recuerda algo que a veces olvidamos: que la patria no es solo un lugar donde se nace, sino un ritmo que se lleva adentro, una oración que se compone en la madrugada, una misa que se escribe cuando ya no queda más que la fe en la música.
Su «Misa Solemne en Do Menor» no es un documento religioso. Es un testimonio de supervivencia. Es el acta de nacimiento de una compositora que, desde el hueco oscuro, supo pedir auxilio y recibió, como respuesta, una partitura entera.
Este 6 de junio, en la Parroquia Nuestra Señora de la Caridad, la Orquesta de la Radio y la Televisión Cubana y el Coro de esa institución harán sonar por primera vez esa oración laica, ese latín con acento caribeño, ese Kyrie que le pide al mundo que no se olvide de Cuba, y que Cuba no deje de quererse.
Para Radio Cadena Habana ha sido un privilegio haber conversado con una artista que no necesita estar todos los días en La Mayor de las Antillas para ser absolutamente isla.
Gracias, Eralys. Y que la música —siempre ella— siga siendo su luz.
