La canción cubana de las últimas décadas del siglo XX encontró en la trova un espacio privilegiado para expresar sensibilidad, reflexión y compromiso.
Dentro de esa tradición renovadora se inscribe la obra de Alberto Tosca Sánchez, cantautor de profunda vocación poética cuya guitarra y voz dialogaron con la esencia de la música cubana contemporánea. Integrante de la llamada segunda generación de la Nueva Trova, Tosca desarrolló una obra extensa que combinó lirismo, inquietud social y una marcada búsqueda musical.
Nació el 12 de marzo de 1955 en La Habana y desde muy joven mostró inclinación por la música, lo que lo condujo a formarse en el Conservatorio de Superación Profesional Ignacio Cervantes, donde estudió canto, guitarra clásica, percusión cubana, piano complementario, armonía, contrapunto y fuga.
Esa sólida preparación académica le permitió construir un lenguaje musical amplio, nutrido tanto por la tradición trovadoresca como por diversas influencias poéticas y sonoras.
A finales de la década de 1970 se incorporó al Movimiento de la Nueva Trova, específicamente en 1978, formando parte de la generación que continuó el camino abierto por cantautores como Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Noel Nicola.
En esos años comenzó a presentarse en espacios culturales de La Habana, como el anfiteatro del parque Almendares, donde coincidió con jóvenes trovadores que buscaban renovar la canción cubana.
Entre sus primeras experiencias artísticas destaca la formación de un dúo con la cantante Xiomara Laugart, con quien trabajó durante un tiempo en la Isla de la Juventud. También colaboró con el grupo Manguaré y con el músico Rafael de la Torres, participando en eventos internacionales como el Festival de la Canción Política de Berlín, lo que contribuyó a proyectar su obra más allá de Cuba.
La producción creativa de Alberto Tosca fue particularmente abundante: a lo largo de su carrera compuso más de setecientas canciones, entre ellas títulos como “Paria”, “Sembrando para ti”, “Fe”, “Cubanidad” y “A Santiago”. Varias de estas obras fueron interpretadas por artistas de reconocimiento internacional, como: Tania Libertad, Gilberto Santa Rosa, Carlos Santana y Fito Páez, lo que evidencia la proyección universal de su música.
Su estilo estuvo influido tanto por la poesía de Walt Whitman y José Martí, como por la obra de trovadores contemporáneos y por elementos de la rumba, el rock y la tradición afrocubana, creando una estética personal dentro del panorama de la canción latinoamericana.
Alberto Tosca Sánchez falleció el 14 de agosto de 2018 en La Habana, a los 63 años. Dejó tras de sí una vasta obra que continúa resonando en la voz de numerosos intérpretes y en la memoria musical de Cuba, donde su guitarra trovadora permanece como testimonio de una generación que hizo de la canción un espacio de poesía y reflexión.
Foto: Tomada de Vanguardia
