Rumba eterna por Luis “Aspirina” Chacón Mendive 

Luis “Aspirina” Chacón Mendive

El ritmo de la rumba cubana ha perdido a uno de sus pilares más hondos. Luis Chacón Mendive, conocido por todos como Aspirina, falleció el 10 de febrero de 2026 a los 86 años de edad. Nacido el 16 de marzo de 1939 en Guanabacoa, su vida fue un canto permanente al tambor, al movimiento y al espíritu de su pueblo. 

Aspirina no fue simplemente un músico: fue un puente entre generaciones, una encarnación viviente del palpitar más esencial de la rumba. Desde niño, la música lo encontró. Caminó las calles de la legendaria villa habanera aprendiendo la percusión, el canto y el baile como quien respira: sin pausa y con devoción. Su arte pronto trascendió el barrio para imponerse en los escenarios más diversos, en Cuba y en el extranjero, llevando consigo el alma del folklore afrocubano. 

Su gracia —como él mismo explicó alguna vez entre risas— radicaba en que su presencia disipaba las angustias: ayudaba a curar el ánimo con ritmo y cadencia. Cada toque de tambor batá que salía de sus manos contaba historias de ancestros, celebraciones y lunas habaneras. Cada danza era un puente hacia la tierra que lo vio nacer. 

Su carrera se entrelazó con instituciones fundamentales de la cultura cubana. Fue miembro fundador del Conjunto Folklórico Nacional, participó con Rumberos de Cuba, colaboró con el Coro Folklórico Nacional y se consagró durante décadas como solista y maestro. Su trayectoria fue un tejido de compromisos, premios y reconocimientos que sólo la entrega absoluta a un arte puede justificar. 

Los hombres como Luis Chacón no se marchan, se multiplican en el eco del cuero y en el temblor del quinto. Se quedan en Guanabacoa, en Regla, en cada solar donde el tambor convoca; se quedan en los pies del bailador que improvisa y en la voz que entona una columbia al caer la tarde.

El 10 de febrero de 2026 su cuerpo hizo silencio, pero su ritmo no. A sus 86 años, dejó sembrada una herencia que no cabe en los escenarios ni en los aplausos: vive en la sangre musical de Cuba.

Porque mientras haya un tambor que llame, mientras una mano golpee el cuero con fe y alegría, habrá rumba eterna por Luis Aspirina Chacón Mendive.

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