Raúl Lima: Cuerdas de la tierra cubana

Raúl Lima

Hay músicos que encuentran en los instrumentos una forma de expresión y otros que logran convertirlos en una prolongación de su propia alma. Raúl Lima Caso perteneció a estos últimos. 

Laudista virtuoso, compositor inspirado y profundo conocedor de la tradición campesina, dedicó su vida a preservar los sonidos que nacen de los campos cubanos, esos que hablan de la tierra, los afectos y la memoria de un pueblo. Su nombre permanece ligado a una de las etapas más fecundas de la música guajira del siglo XX.

Nacido el 9 de junio de 1925 en San Antonio de las Vueltas, actual municipio de Camajuaní, en la provincia de Villa Clara, Raúl creció rodeado de las tradiciones campesinas que marcarían su destino artístico. Falleció en La Habana el 24 de mayo de 1981. 

Desde muy pequeño mostró una extraordinaria inclinación por la música; según recuerdan quienes conocieron su historia, llegó a fabricarse su propia guitarra siendo apenas un niño, impulsado por una curiosidad y una pasión que no conocían límites.

Una de las anécdotas más significativas de su vida está vinculada a su hermana, la célebre cantante campesina Radeúnda Lima. Ambos comenzaron a actuar juntos desde edades tempranas y compartieron escenarios, programas radiales y presentaciones artísticas. 

Su madre, Carmelina Caso Gómez, aunque no poseía formación musical, fue la principal guía y crítica de ambos, acompañándolos en cada paso de sus inicios artísticos.

A lo largo de su carrera dominó diversos instrumentos, entre ellos el laúd, la guitarra, el tres, el arpa y la marimba. Integró importantes agrupaciones, colaboró con el Trío América y acompañó a figuras tan emblemáticas como Celina González y Reutilio Domínguez. 

Como compositor legó piezas que enriquecieron el repertorio campesino cubano y contribuyeron a mantener viva una tradición esencial de la cultura nacional.

Las cuerdas de Raúl Lima no solo produjeron música; contaron historias. En cada nota dejó el eco de los campos cubanos y la certeza de que las raíces, cuando se cultivan con amor, pueden convertirse en arte perdurable.

Foto: Tomada de Música Campesina de Cuba

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