Luis Hidalgo Ramos: cuando la música se convierte en camino

Luis Hidalgo Ramos

Algunos artistas interpretan canciones; otros construyen universos. En el caso del virtuoso cubano Luis Hidalgo Ramos, cada proyecto nace de una necesidad profunda de contar, de entrelazar vida, memoria y cultura en una misma pieza.

Desde Pinar del Río, su patria chica, su obra ha crecido como un mapa en expansión donde convergen géneros, afectos y búsquedas personales. Caminos desde mí es, quizá, la síntesis más elocuente de esa travesía: un disco, pero también una declaración de identidad.

A propósito de su presentación en Cuba este 7 de mayo, a las 2:00 p.m., en los Estudios Abdala, en La Habana, en un espectáculo que incluirá homenajes y estrenos, Radio Cadena Habana conversó con el versátil vueltabajero.

Caminos desde mí suena a viaje interior. ¿Cómo nace este proyecto?

El productor Daniel Ríos, en Zaragoza, España, al escucharme cantar con Ludmila Mercerón al piano, me retó: ¿Por qué no grabas una antología de tus composiciones para nuestro sello? Entonces, para mi programa Todo Música, yo filmaba a intérpretes españoles abordando páginas cubanas. Sin embargo, terminé de protagonista de una seria aventura musical en la cual, aunque a modo de arcoiris incursiono por muchos géneros, es evidente la raíz ibérica. Este no es un disco convencional, sino un recorrido por mis influencias, mis afectos, mis aprendizajes. Son diecinueve temas que ordenan y resumen etapas de mi vida.

El álbum se presentó primero en España. ¿Qué significó ese momento?

Fue muy especial. Presentarlo en el Centro de Historias de Zaragoza, bajo el sello Delicias, me colocó entre la sólida comunidad musical de Aragón. Daniel Ríos definió el proyecto como una labor muy personal, de autor. Muestra mucho de lo que soy capaz de crear e interpretar, pero también manifiesta lo que han conseguido grandes vocalistas y agrupaciones de Cuba con mi obra. El fonograma cierra un ciclo emocional con una parte de mis influencias. Tras el éxito en España, lo traje a la Isla con otra energía.

El disco tiene una gran cantidad de invitados. ¿Qué buscabas con esa amplitud?

Quería que fuera un proyecto verdaderamente colectivo y tan diverso como toda mi creación. Participan artistas de mucha calidad: Waldo Mendoza, María Victoria Rodríguez, Julio Montoro con Alma Latina, el Septeto Habanero, Marta D’ Santelices… además de otros intérpretes y agrupaciones como Miriela Mijares y Estilo Propio, y formatos que van, incluso, al mariachi. Es un mosaico muy amplio de sonoridades.

Hay un detalle muy singular con Edesio Alejandro…

Sí, Edesio hizo algo que nunca había hecho: producir música para mariachi. Bromeaba al preguntarme: ¿Quién ha visto a un rockero haciendo rancheras? Pero, virtuoso al fin, logró un resultado extraordinario. Elogiaba mucho mi labor musical y la hacía suya con gusto. Para mí es un privilegio y también una señal de que el proyecto invitó a muchos, no solo a Edesio, a salir de su zona de confort.

“Mi gitana” tiene un peso emocional fuerte dentro del álbum…

Totalmente. Es una composición que nace de mi espiritualidad más genuina, de esa gitana que canta y baila en mis venas, desde Andalucía, tal vez proveniente de Barcelona o de algún otro camino español… Mi madre me inculcó el amor por Lola Flores, el pueblo gitano y el flamenco. “Mi gitana” es entonces, el homenaje a esos aires ibéricos que me acompañan desde niño. 

Y ha tenido vida más allá del fonograma…

Sí, la llevé al espectáculo Caminos de fuego sobre el mar: Poemas a Miguel Poveda, que presentamos en la Universidad de las Artes de Mérida, México y en el Teatro del Museo Nacional de Bellas Artes, de La Habana. La han bailado, conmigo en escena, en teatro y televisión, las integrantes del proyecto Danzare. Y también devino sencillo para la discográfica Abdala, pero hallando en el acompañamiento de Julio Montoro con Alma Latina y Reynier Mariño a la guitarra, una extraordinaria orquestación. Ha sido ejemplo de un buen ejercicio performático. Me interesa mucho el cruce entre las artes. Y aquí han armonizado muy bien música, bailes, audiovisuales y poesía.

En el sentido de las mezclas, también en tu próximo espectáculo hay un vínculo con tu libro…

“Espejo de mares en mis ojos”. No lo he publicado, pero es, como todos mis textos, un pedazo de mi corazón. Y pretendo descubrirlo al estrenar, durante la presentación en La Habana del disco Caminos desde mí, el poema dedicado a María Victoria Rodríguez Sosa, La voz de oro de nuestros campos

También sorprende tu incursión en la cumbia…

Sí, mediante el disco Mírate en mis ojos, igualmente para el Sello Presto, de Abdala. Aquí me muestro por vez primera como creador y cantante de ese género. Es una producción de Yosbel Ruíz, hecha entre Cuba y México, con un espíritu muy cercano a la picardía de Faustino Oramas, El guayabero y en la que incluyo seis composiciones.

En toda tu trayectoria los audiovisuales desempeñan un papel vital. ¿Ocurre con tu disco de cumbias?

Así es. Y con Caminos desde mí. El proyecto no se queda solo en lo musical. Incluye audiovisuales de cada tema y un documental sobre todo el proceso de grabación entre Cuba y España. Me interesa que el público vea también cómo nacen de mi alma las canciones y la forma en la cual se materializan en colectivo.

Y a la vez realizaste un documental sobre el compositor pinareño más famoso…

Exacto, Pedro Junco: El mito de “Nosotros“. Ahí logramos revelar aspectos inéditos de su vida, hasta la verdadera causa de su muerte. Fue un trabajo muy profundo junto a investigadores como el periodista Luis Sexto y la musicóloga Doris Céspedes, entre otros estudiosos y fuentes. 

¿Qué encontrará el público este 7 de mayo en La Habana?

Un espectáculo muy emotivo. Además del disco, habrá homenajes a Polo Montañez, Marta D’ Santelices y Edesio Alejandro. Es una manera de agradecer y de compartir con el público todo lo que este proyecto significa para mí.

En la voz de Luis Hidalgo Ramos se revela un creador que no se conforma con un solo lenguaje. Su obra, atravesada por la música, la poesía y la investigación, confirma una verdad esencial: hay caminos que no se recorren, se crean. Y él, sin duda, sigue abriendo los suyos.

Foto: Tomada de Lectambulos

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