Los Pocitos: 168 años de ritmos y memoria

Sede del Proyecto Akokán, Los Pocitos. Tomada de IPS

Hace 168 años, un manantial de aguas claras brotaba a orillas del Río Quibú, dando origen al barrio de Los Pocitos, en el municipio habanero de Marianao. Hoy, el aniversario se siente en cada esquina, en cada sonrisa y, sobre todo, en cada golpe de tambor. 

La música afrocubana y los ritmos populares fueron los verdaderos protagonistas de la celebración: niños y jóvenes bailaron con entusiasmo “El Bodeguero”, el chachachá que invita a girar los pies, y “El Manisero”, el icónico pregón que hace vibrar la memoria musical de Cuba. 

Por su parte, Cubacirco Pioneril Ángeles del Futuro desplegó acrobacias y alegría, mientras La Colmenita de Marianao aportó ternura y juego escénico, y la agrupación Okan Denillé destacó con ritmos afrocubanos, integrando a la comunidad en un abrazo de tradición y esparcimiento.

La festividad puso de relieve también la labor del Proyecto Sociocultural Akokán, que durante años ha trabajado en la promoción de la música y la cultura entre las familias del barrio, fortaleciendo la identidad local y preservando los ritmos afrocubanos que dan vida a Los Pocitos. 

A pocos pasos, el Museo Municipal de Marianao recuerda la historia del barrio y custodia su patrimonio, desde la memoria de sus primeros pobladores hasta el arte sonoro que ha marcado generaciones.

Los Pocitos nació en torno a su fuente homónima, reconocida por sus propiedades curativas por disposición del alcalde José María Calvo. Sus aguas atrajeron visitantes que encontraron alivio y un microclima de brisas suaves, dando origen a casas quinta y asentamientos permanentes. Con los años, la comunidad consolidó su identidad: un barrio donde la historia, la naturaleza y la música se entrelazan.

Rememorar 168 años no fue solo un acto conmemorativo: fue una fiesta viva, donde la música se escucha, se siente y se baila. Los tambores, los coros y los ritmos afrocubanos continuaron latiendo en las calles, recordando que en Los Pocitos la cultura se celebra con sonido, movimiento y memoria, y que cada generación puede seguir aprendiendo y gozando de sus raíces más auténticas.

Foto: Sede del Proyecto Akokán, Los Pocitos. Tomada de IPS

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