La estrella que nunca bajó del escenario

rosita fornes

Rosita Fornés fue una de esas criaturas excepcionales para quienes el arte no fue una profesión, sino una forma de respirar. Allí donde estaba, la realidad parecía adquirir el brillo de una revista musical y la elegancia de una gran noche de estreno. 

Su sonrisa iluminaba los teatros; su voz, su gracia y su inteligencia conquistaban al público. Durante más de siete décadas, convirtió cada actuación en una celebración de la vida y del espectáculo, hasta transformarse en una de las artistas más queridas y admiradas de la cultura cubana.

Rosita Fornés, cuyo nombre completo era Rosalía Palet Bonavia, nació el 11 de febrero de 1923 en Nueva York, Estados Unidos. Hija de emigrantes españoles, pasó parte de su infancia en España antes de radicarse en Cuba, país donde floreció su extraordinaria carrera artística. 

Falleció en Miami el 10 de junio de 2020, a los 97 años, dejando un legado inmenso que abarca el teatro musical, la radio, la televisión, el cine y los grandes escenarios de América Latina.

Desde muy joven demostró una versatilidad poco común. Cantaba, actuaba, bailaba y dominaba la comedia con una naturalidad que asombraba a colegas y espectadores. 

Obras teatrales, zarzuelas y revistas musicales encontraron en ella una intérprete ideal. Canciones como «María Belén Chacón», «Quizás, quizás, quizás», «Ay, José» y «La violetera» formaron parte de un repertorio que asumía con refinamiento y una presencia escénica inconfundible.

Entre las anécdotas más recordadas de su carrera figura su extraordinaria capacidad para salir airosa de cualquier imprevisto. En una ocasión, durante una presentación en vivo, una falla técnica interrumpió el acompañamiento musical. 

Lejos de detenerse, continuó la actuación cantando y dialogando con el público con tal soltura que transformó el incidente en uno de los momentos más aplaudidos de la noche. Esa mezcla de profesionalidad, ingenio y carisma fue una de sus marcas distintivas.

Premio Nacional de Música en 2005, Rosita Fornés trascendió la categoría de vedette para convertirse en un símbolo de elegancia y excelencia artística. Su legado sigue brillando como esas estrellas que, aun después de apagarse en el horizonte, continúan iluminando la memoria de quienes tuvieron el privilegio de contemplarlas.

Foto: Tomada de Perlavisión

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