La cocinera que se volvió guaracha

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En 1936, en una casa de la calle Jovellar, muy cerca de la Universidad de La Habana, el Trío Azul amenizaba una fiesta. Guillermo Rodríguez Fiffe, Enrique Valls y Rosendo Ruiz llevaban horas sin probar bocado. 

Una negra cocinera los vio al borde del desfallecimiento y los llevó a la cocina. Allí les preparó una merienda especial.

Mientras comían, Fiffe le preguntó su nombre.

—Tomasa, me llamo Tomasa.

Y él, agradecido y juguetón, le respondió:

—Pues ¿sabe una cosa, Tomasa? La voy a inmortalizar, porque lo que usted ha hecho con nosotros merece que se le haga música.

Poco después, ante la demanda de guarachas, Fiffe compuso «Bilongo» —voz lucumí que significa hechizo—. 

La letra lo dice todo: «Estoy tan enamorado de la negra Tomasa que cuando se va de casa, qué triste me pongo… Esa negra linda, camará, que me echó bilongo». El pueblo la rebautizó «La Negra Tomasa» y ese nombre desplazó al original.

Guillermo Rodríguez Fiffe nació en Mayarí, Holguín, el 10 de febrero de 1907. 

Se inició en la música con su padre, fue voz segunda y guitarrista, y en 1936 se trasladó a La Habana con Enrique Valls. «Bilongo» fue su primer gran éxito.

La repercusión fue enorme. La grabación más antigua conocida data de 1939, por la Orquesta Hermanos Le Batard. En 1940 la grabó Xavier Cugat en Nueva York. 

Luego llegaron Tito Rodríguez, Eddie Palmieri, Compay Segundo, Buena Vista Social Club e Ismael Rivera. En 1988, Caifanes la convirtió en un fenómeno masivo en México, vendiendo más de 600.000 copias. Hasta Metallica la tocó en 2024.

Una merienda en una cocina habanera bastó para que una mujer llamada Tomasa se volviera eterna.

Foto: Guillermo Rodríguez Fiffe. Tomada de Facebook

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