Narrar la música cubana exige no solo conocimiento, sino una memoria capaz de sostener siglos de ritmos, geografías e historias humanas. Helio Orovio Díaz fue ese narrador: el musicólogo y periodista que transformó en palabra y referencia académica el latido de una isla entera. Su obra permanece como brújula esencial para quien quiera entender la música cubana en su mayor amplitud.
Helio Orovio nació el 4 de febrero de 1938 en Santiago de Las Vegas, en La Habana. Desde joven sintió una profunda atracción por la música: estudió guitarra y percusión con maestros como Vicente González Rubiera y Walfredo de los Reyes, y participó como músico en conjuntos como Jóvenes del Cayo, Habana Jazz y Casablanca; incluso sustituyó al legendario Tata Güines en una de esas agrupaciones.
Su carrera como investigador y periodista lo llevó a trabajar en el Instituto de Etnología y Folklore de la Academia de Ciencias de Cuba, donde dedicó años a recopilar, analizar y documentar la historia musical de la Isla. El fruto más emblemático de ese trabajo es su Diccionario de la Música Cubana (1992), una obra de consulta imprescindible que recoge quinientos años de música cubana, abarcando intérpretes, autores, géneros y agrupaciones con un rigor extraordinario.
Además del diccionario, Orovio escribió numerosos libros y monografías que han marcado el estudio académico y popular de la música de Cuba: 300 boleros de oro, El bolero latino, Música por el Caribe, La rumba y El carnaval habanero, entre otros. Estas obras no solo documentan ritmos y estilos, sino que exploran la riqueza cultural que subyace en cada forma musical.
Como periodista y divulgador, Orovio también colaboró con programas de radio y televisión, y asesoró producciones musicales y documentales, además de publicar artículos en diversas revistas especializadas. Su trabajo contribuyó a que la música cubana —desde los géneros populares hasta las formas más académicas— recibiera atención crítica y cultural dentro y fuera de la Isla.
Helio Orovio falleció el 6 de octubre de 2008 en La Habana, a los 70 años, dejando tras de sí una obra monumental que sigue siendo referencia obligada para estudiosos, músicos y amantes de la música cubana.
Su legado perdura como memoria viva de un pueblo que ha hecho de su música una identidad universal.
Foto: Arnaldo Santos (Granma)
