El timbre profundo, la técnica depurada y la fuerza expresiva de Elizabeth de Gracia González la han convertido en una de las cantantes cubanas más respetadas de su generación, así como en una pedagoga dedicada a transmitir con rigor y pasión el arte del canto.
Su voz no es solo un instrumento: es memoria, sentimiento y presencia. A través de escenas de concierto, aulas de enseñanza y giras por el mundo, su trayectoria ha sido un ejemplo de constancia, excelencia y entrega artística que ha resonado tanto en Cuba como fuera de sus fronteras. Su labor en la música popular, el repertorio cubano y la enseñanza vocal la sitúan como referente esencial de la canción y la cultura musical de su tiempo.
Elizabeth de Gracia nació el 5 de enero de 1949 en la capital cubana y desde joven se vinculó intensamente al estudio del arte sonoro. Inició su preparación formal en el Conservatorio Nacional de Música de La Habana Hubert de Blanck y continuó su formación en la Escuela Nacional de Arte, para luego culminar con Título de Oro en Licenciatura en Música, especialidad canto, en el Instituto Superior de Arte (ISA), distinción que marcó su fundamento técnico y artístico.
Su carrera profesional comenzó en 1972 en La Habana, donde pronto se destacó por su capacidad interpretativa, su dominio vocal y su versatilidad estilística. Durante las décadas siguientes, Elizabeth de Gracia se consolidó como vocalista de alto nivel artístico, capaz de abordar desde repertorios populares hasta expresiones de mayor complejidad técnica, y llevó su música a escenarios nacionales e internacionales.
La cantante también ha sido una pedagoga comprometida, impartiendo clases de técnica vocal y formando a nuevas generaciones de intérpretes con el mismo rigor que caracterizó su propio desarrollo. Su labor en la enseñanza ha sido reconocida tanto en instituciones culturales como en espacios académicos, donde ha compartido herramientas de interpretación, expresión y dominio del instrumento vocal.
A lo largo de su trayectoria, ha recibido premios y distinciones por su aporte a la música, como el Segundo Premio de Interpretación en el Festival Orfeo de Oro en Bulgaria y el Festival de Dresden en Alemania, además de reconocimientos por parte de la UNEAC y la cultura cubana, que valoran su influencia en la canción y la enseñanza musical.
Hoy la figura de Elizabeth de Gracia sigue siendo sinónimo de excelencia vocal y sensibilidad artística, y su huella perdura en cada estudiante, en cada público emocionado y en la memoria misma de la música cubana.
Foto: Tomada de Facebook
