La música góspel en Cuba ha dejado de ser una expresión confinada a los templos para ganar presencia en escenarios, medios de comunicación y plataformas digitales. En ese proceso, uno de los nombres más visibles ha sido el de Jhoan Báez, conocido profesionalmente como BaezTop, ingeniero de sonido y productor musical que ha sabido convertir una inquietud artística en un proyecto de largo aliento: Cuban Góspel Music.
La propuesta, que ya transita por su tercer volumen, representa no solo una producción discográfica, sino también una plataforma de visibilización para cantantes, compositores e instrumentistas vinculados al movimiento góspel cubano.
Con una trayectoria que combina la creación musical, la ingeniería de audio y la producción, Báez ha impulsado una obra que reúne fe, identidad y excelencia técnica. Su más reciente entrega, presentada como un CD-DVD, –bajo el sello Egrem, Top D’Top, Sonido Caro y ADR Entertaiment–, confirma la madurez de un proyecto que comenzó como una iniciativa para dar voz a talentos ocultos y hoy se proyecta como una referencia dentro del panorama musical cubano.
¿Cómo nace la idea de producir Cuban Góspel Music y de qué manera se integra al proyecto hasta convertirlo en este fonograma?
La idea nace, sobre todo, de la necesidad de abordar la música góspel en Cuba. Recuerdo que en una ocasión estábamos en casa del maestro Edesio Alejandro y él me propone hacer uno de los programas de televisión En Zona, dedicado al góspel, a la música cristiana. Para ese momento ya llevaba bastante tiempo trabajando con algunos artistas del género dentro de las iglesias cubanas, y junto con la cantante y compositora Rita Elens, bautizada como La princesa del góspel, decidimos abordar ese mercado, que tiene muchas aristas. A partir de ahí entendimos que no bastaba con reunir canciones. La verdadera intención era crear un proyecto, una plataforma, algo que permitiera visibilizar el talento de la música góspel cubana dentro y fuera del país. Así surgió Cuban Góspel Music (Vol. 1), con la idea de reunir a artistas de varias iglesias, de distintos estilos, pero con una misma raíz espiritual. Desde el comienzo lo concebimos como una propuesta con proyección internacional.
¿Qué motivó que esa propuesta inicial se transformara en una serie y llegara ahora a este tercer volumen?
Desde el inicio pensábamos en varios volúmenes. Nunca vimos el proyecto como una entrega aislada, sino como una serie capaz de mostrar la diversidad y la riqueza del talento góspel en Cuba. Hay muchísimos intérpretes y compositores dentro de las iglesias que merecen ser escuchados y proyectados. El primer volumen tuvo una gran repercusión, incluso fue nominado a Cubadisco 2024 y logró una presencia muy fuerte en medios y en escenarios nacionales. Eso confirmó que el proyecto tenía sentido y que valía la pena seguir. La respuesta del público y de la crítica nos mostró que Cuban Góspel Music no era solo una idea bonita, sino una necesidad cultural real. Por eso continuamos con el segundo y ahora, con este tercer volumen, que ya marca una etapa más madura y más consolidada.
¿Qué características distinguen a esta tercera entrega dentro de la serie?
Este tercer volumen tiene una diferencia esencial: ya no se presenta solo como un fonograma, sino como un producto audiovisual, un CD-DVD que permite apreciar tanto la fuerza interpretativa como la puesta en escena del proyecto. Eso le da otra dimensión, porque el público no solo escucha, también ve cómo se construye la propuesta. Además, es un material más maduro en términos sonoros. Aquí el Cuban Góspel aparece con una identidad más definida, más cubana y más latina, sin perder nunca la esencia del góspel. En esta entrega conviven géneros como el pop, el soul, la salsa, la bachata y el merengue, todos integrados desde una visión cristiana y espiritual. Esa mezcla le da frescura al disco y, al mismo tiempo, lo conecta con las raíces musicales de Cuba.
¿Quiénes participan en el disco?
En este volumen participan varias figuras que han sido esenciales para consolidar el proyecto. La base artística gira principalmente en torno a Rita Elens y Mayliet Matos, dos intérpretes de gran fuerza vocal, experiencia y presencia escénica dentro del movimiento góspel cubano. A ellas se sumó un equipo que aportó muchísimo al resultado final. El director musical y pianista, Ray Bandera, fue fundamental para darle cohesión a la banda y cerrar un poco más el sonido. También participaron músicos como: Osmani Izaguirre Martínez, en la percusión; Richar Cordoví Bringuier, en la percusión menor; Jorge Kendry González Ladrón de Guevara, en el bajo y una sección de metales que enriqueció notablemente la sonoridad integrada por el saxofonista Osbel Elias Barrera y el trompetista, Oral Guevara Flores. Cada uno aportó un color distinto, pero todos trabajaron para construir una identidad musical sólida, con un sello muy cubano.
¿Cómo fue la selección del repertorio para este volumen?
La selección partió del repertorio ya existente de Rita Elens y Mayliet Matos. La intención fue escoger seis canciones de cada una y convertirlas en un material audiovisual coherente, variado y representativo de la amplitud estilística del proyecto. El disco abre con Es tiempo (Rita Elens, Mayliet Matos, Indiana Lara, Diana Rosa Borrero y Liyenci Puentes), tema que da nombre al CD-DVD, y que reúne a las cinco voces del proyecto en una interpretación sobre el amor, la unidad y la solidaridad. Esa canción funciona como una declaración de principios. También contamos con la voz de Joel Espinosa Solís. A partir de ahí, el repertorio transita por diferentes caminos, siempre desde la estética del góspel cubano. La selección buscó precisamente eso: mostrar que el género puede dialogar con múltiples ritmos sin perder profundidad espiritual.
¿Qué papel desempeñó la EGREM en la producción del fonograma?
Los dos primeros volúmenes fueron licenciados por producciones Abdala. La disquera EGREM ha desempeñado un papel muy importante en este tercer volumen. Su respaldo fue decisivo para la producción, la promoción y la circulación del material. En un proyecto de estas características, contar con una discográfica de tanta historia dentro de la música cubana es un respaldo invaluable. Además, su participación ayudó a que el proyecto saliera del espacio estrictamente eclesiástico y pudiera entrar en una dinámica más amplia de difusión cultural. La EGREM aportó visibilidad institucional, acompañamiento profesional y una plataforma para que la obra llegara a más públicos. Ese apoyo ha sido clave para consolidar el proyecto en su tercera etapa.
¿Cómo transcurrió el proceso de grabación desde el punto de vista técnico y artístico?
Fue un proceso complejo, exigente y muy hermoso al mismo tiempo. La grabación de las doce canciones para el DVD se realizó completamente en vivo, en la Casa de la Música de Galiano, con público presente. Eso le dio una energía especial al material, pero también impuso una gran responsabilidad técnica y artística. Hubo varios meses de ensayos, preproducción y ajustes. Como todo se grabó con sonido directo, sin margen para errores, el trabajo previo fue fundamental. La banda, las voces y el equipo técnico debían estar perfectamente coordinados. Se filmó como si fuera un show con un set de entrevistas para cada cantante. Después vino la postproducción en estudio, donde se pulió el material, pero la esencia quedó registrada en vivo, con toda la espontaneidad y la fuerza del momento. Eso le da autenticidad al DVD y lo convierte en un testimonio real del proyecto.
Para quienes todavía no lo conocen bien, ¿quién es Jhoan Báez y cuál ha sido su formación como ingeniero y productor musical?
Comencé mi camino como rapero, compositor y cantante, de formación autodidacta, en las casas de cultura. Después fui desarrollando varios proyectos musicales y colaboré con artistas de gran nivel dentro de la música urbana. Esa experiencia me permitió entender primero la escena desde el lado artístico. Después trabajé con Kelvis Ochoa, David Blanco, Tony Ávila y Raúl Torres. Con el tiempo decidí profundizar en la parte técnica, en lo que ocurre detrás del artista. Pasé un entrenamiento en posproducción de sonido con las prestigiosas compañías de audio Yamaha y Steinberg, y me gradué en Sound Design para banda sonora. Todo ese proceso me tomó unos cinco años y me permitió comprender la preproducción, la producción y la postproducción musical como un sistema integral. Esa formación ha sido decisiva para mi trabajo. Soy fundador de la organización Mix y Master Channel –con el maestro Gerónimo Labrada – que reúne a los más grandes productores e ingenieros de Latinoamérica en un set de entrevistas en YouTube.
¿Qué le ha aportado esa experiencia profesional a la hora de asumir un proyecto como este?
Cuento con 10 nominaciones a los premios Cubadisco, 3 premios Cubadisco, soy ingeniero de excelencia otorgado por ILM, de México y el Instituto Cubano de la Música. También he obtenido varias pre nominaciones a los Latin Grammy y otras pre nominaciones como productor y como ingeniero de sonido, en varios discos nacionales e internacionales. El año pasado obtuvimos el premio Cubadisco con el CD Presente, del maestro Maykel Blanco. Llevo más de 8 años trabajando con él, como master engineer de casi todas sus canciones y entonces esto me permitió desarrollar una nueva sonoridad dentro del panorama de la música góspel, a nivel nacional y a nivel internacional. La experiencia me ha aportado una visión completa para preparar esta música y presentarla por primera vez en los medios masivos de comunicación. Fuimos pioneros en la materialización de este sueño, algo que antes parecía muy lejano para este tipo de música.
¿Qué nuevos caminos abre esta experiencia para el proyecto y para futuras producciones?
Este volumen no es un cierre, sino una nueva etapa. Temas como Es tiempo, Grandeza y Altísimo, ya han alcanzado plataformas internacionales como Apple Music, Spotify y Deezer. Eso demuestra que el góspel cubano tiene mucho que aportar. Muy pronto el DVD será lanzado en el canal de YouTube de la Egrem. El góspel tiene una riqueza enorme y exige respeto, tanto por su dimensión espiritual como por su valor cultural. Y es muy importante para los tiempos que estamos viviendo en Cuba tener una música que cura y bendice el alma.
Foto: Tomada del perfil en Facebook de Joel Espinosa Solís
