En el laúd, un instrumento de cuerdas antiguas, pueden caber historias, ritmos y emociones que atraviesan generaciones. Hay músicos que no solo dominan su instrumento, sino que lo convierten en extensión de su voz y de la memoria colectiva.
Barbarito Torres Delgado pertenece a esa estirpe: un laudista cuya interpretación trasciende lo técnico, llevando la tradición cubana a cada nota y transformándola en una experiencia sonora que conecta profundamente con el oyente.
Nació el 10 de abril de 1956 en Mayarí. Su vida artística se ha caracterizado por la mezcla de respeto por la tradición y la búsqueda constante de nuevas sonoridades, explorando el laúd dentro de géneros populares y en contextos internacionales.
Desde sus primeros años mostró una afinidad especial por la música, y pronto se destacó como un virtuoso del laúd, instrumento fundamental en la música tradicional cubana, especialmente dentro del septeto y la música afrocubana.
Su maestría técnica y sensibilidad interpretativa lo llevaron a ser miembro destacado del grupo Buena Vista Social Club, donde sus intervenciones solistas se convirtieron en momentos emblemáticos de la agrupación, permitiendo que el laúd, instrumento muchas veces discreto, brillara en el escenario internacional.
Barbarito Torres ha trabajado incansablemente por la difusión del laúd y la música cubana, participando en giras mundiales, grabaciones y colaboraciones con reconocidos músicos de jazz, son, bolero y música folklórica.
Su estilo se caracteriza por un fraseo elegante, preciso y poético, que convierte cada interpretación en un puente entre la tradición cubana y la sensibilidad contemporánea, haciendo del laúd un lenguaje universal.
Su legado no se limita a su virtuosismo instrumental: se expresa en la manera en que ha llevado la música de la isla más allá de las fronteras, acercando al público internacional a un instrumento lleno de historia y posibilidades expresivas.
Cada nota que toca Barbarito Torres es un testimonio de respeto por sus raíces, de creatividad y de un profundo amor por la música. Su laúd sigue susurrando la esencia de Cuba, recordándonos que la tradición, cuando se interpreta con corazón y talento, permanece viva y en constante transformación.
Foto: Alejandro González. Fuente: La Jiribilla
