En fecha reciente el musicólogo y crítico, Oni Acosta Llerena, publicó algunas consideraciones sobre las series y telenovelas con trasfondo musical, donde destaca la interrogante: «¿ por qué un país con una historia tan importante dentro de la música regional y mundial como Cuba, no ha sido consistente en cuanto a propuestas dedicadas a las grandes figuras de nuestra música?» (O. Acosta: «Series y música cubana :¿irreconciliables?», Granma, 26 de noviembre de 2025).
Ciertamente, la pregunta incita a un examen de conciencia a todos aquellos que de alguna manera inciden en la realización de estos materiales o en la ausencia en nuestros medios, ya sea el cine o la televisión.
Resulta incomprensible que en este país –que alguna vez ha sido bautizado en un exceso de magnificencia como la Isla de la música– esta manifestación artística esté tan alejada de la creación de audiovisuales dramatizados sobre la música cubana y sus creadores, sobretodo atendiendo a nuestra tradición en el abordaje de estos temas (Recuérdese, por ejemplo, Romance del Palmar, de 1928, con Rita Montaner).
“Materia prima” existe para ello. Además de las figuras mencionadas por Acosta Llerena (Lecuona, Roig, Caturla, Bola de Nieve, Rita, Matamoros, Benny), existen otros de no menor abolengo y con personalidades sumamente interesantes como Faustino Oramas y Ñico Saquito, con un caudal de anécdotas sobre el origen de sus guarachas, que con inteligencia, buen gusto y una dosis de humor, pudieran ser tratadas en series o filmes, con grandes posibilidades de una masiva aceptación.
No sólo figuras de renombre pudieran inspirar a los realizadores y entusiasmar a la audiencia potencial. La historia de músicos sin abolengo reconocido –reales o ficticios– pueden devenir auténticos referentes. Ejemplo de ello es la telenovela Al compás del son, transmitida en 2004 por el Canal Cubavisión y luego por TeleRebelde. El producto televisivo constituyó un homenaje a la música popular cubana en los años del surgimiento de los septetos soneros y las orquestas femeninas. La telenovela contó con un buen guión de Maité Vera, alejado del didactismo y el panfleto.
En este punto coincido rotundamente con Acosta cuando afirma que pueden realizarse con éxito «obras en las que convergen la historia, el entretenimiento, lo musicalmente importante y, todo ello, con una trama que atrapase».
Imagen: Tomada de CUBAHORA
