Conversación imaginada con el «Faraón » de Cuba

Sindo Garay

Antonio Gumersindo Garay García  (más conocido como Sindo Garay) fue un hombre con una vida interesante e intensa. Su existencia física cubrió unas tres década del siglo XIX y cerca de siete del XX. Su vida centenaria (101 años) se pobló de un rico anecdotario, n el que intervienen sucesos y personajes prominentes de nuestra historia.

Tal es así que si por algún artificio mágico pudiera dialogar con él, la entrevista resultaria como una novela inacabable.

En esa entrevista soñada, Sindo pudiera hablarnos de sus «mambisadas», pues se cuenta que este bravo santiaguero, apenas siendo un niño tramontaba montes y ríos , en pleno apogeo de la primera guerra contra el coloniaje español, para llevar importantes mensajes de los patriotas cubanos. Siendo un adolescente cruzó varias veces la bahía de Santiago de Cuba, con órdenes y documentos de los laborantes cubanos contra España.

Tal vez nos interesaría escuchar sus recuerdos sobre José Martí a quien le estrechó la mano en1895, al término de un discurso que el Delegado del Partido Revolucionario Cubano pronunció en Dajabón, un pueblo limítrofe entre Haití y Santo Domingo , dónde se había concentrado un grupo de patriotas emigrados para escuchar al líder revolucionario. Seguro, el afamado compositor introduciría en este momento, con legítimo orgullo, que él era la única persona conocida que había estrechado las manos de José Martí y las de Fidel Castro, unos años más tarde.

Es probable que alguno de los lectores quisieran participar en el diálogo, para interesarse sobre pasajes de la vida artística del entrevistado, como por ejemplo, cómo es posible que un músico con tan bajo nivel de instrucción, pudiera componer unas 600 canciones, plenas de poesía y a propósito, inquirir dentro de esa forja cual era su canción favorita, una elección difícil de realizar por haber muchas candidatas  («Amargas verdades»; «Mujer bayamesa» ; «Guarina», «La tarde»; «Perla Marina»;  «Retorna»; «Tormento fiero» ; » Mujer Bayamesa » entre otras).

Continuando con noticias personales nos relataría, que su hogar era un punto de reunión de muchos trovadores santiagueros y que un día se atrevió a tomar la guitarra de uno de ellos y se puso a rasgar las cuerdas del instrumento como hacían sus mayores habituales asistentes a las descargas troveras de su hogar y comenzó  hasta que el dueño de la guitarra, nada más y nada menos que José «Pepe» Sánchez, quien enterado del asunto, quiso escuchar los descubrimientos del niño.

«Con lo grande que fue Pepe Sánchez, – tal vez nos diría Sindo- y yo un vejigo, pude tocar las fibras de su sensibilidad. Él fue el único maestro que tuve en mi vida (…) tiene que figurar como precursor de la trova cubana.

Una vez más amerita recordar que nuestro entrevistado  aprendió toda suerte de acrobacias circenses y que más de una vez se ganó el sustento con ese trabajo. Sin embargo jamás aprendió una nota musical. A pesar de ello, sus obras han sido consideradas por los especialistas  como lecciones de armonía y composición. No en balde, el trovador solía bromear que su nombre era muestra de su ignorancia musical:» Sin-Do, y  sin Do compongo».

Por esa razón, no podía excusarse que esta conversación por imaginada que sea ,faltase expresar nuestra sorpresa – que también fue la suya- de su «bautizo  por Federico García Lorca como «El gran Faraón de Cuba»

Dejemos descansar en paz al centenario personaje y cerremos esta soñada conversación rememorando que fue considerado “el más alto exponente entre los creadores de la canción trovadoresca en Cuba” por el musicólogo Helio Orovio.

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