Hay voces que, con el tiempo, se convierten en parte del paisaje emocional de un país: resonancias que acompañan recuerdos, bailes, noches y encuentros. La de Alberto Herrero es una de esas voces. Su canto ha sabido unir generaciones, haciendo del escenario un lugar donde la música se siente como un abrazo, donde cada nota es historia y memoria, y cada interpretación un testimonio de amor por la música cubana.
Nacido el 5 de enero de 1946 en la provincia de Holguín, en el oriente de Cuba, comenzó su recorrido musical muy joven, integrándose en agrupaciones locales como el combo Los Céntury. Allí descubrió su versatilidad vocal y su facilidad para los géneros rítmicos, desde rock and roll hasta baladas y música popular cubana.
Su talento lo llevó a trasladarse a La Habana, donde se consolidó como solista en cabaré emblemáticos como Tropicana, y se presentó en espacios radiales y televisivos, logrando conectar con un público cada vez más amplio.
Su interpretación de clásicos como “Quién te lo va a creer (Mentiras)” lo convirtió en un referente del rock and roll cubano de los años setenta, mientras sus propios temas, entre ellos, “Ámame” y “Oh, qué gran suerte” muestran su capacidad creativa de compositor e intérprete. Su carrera ha sido un viaje entre melodías pegajosas, escenarios brillantes y la energía inconfundible de su voz.
Hoy, con 80 años de edad, Alberto Herrero sigue cantando en vivo, llevando su música a cabaré, conciertos y giras dentro y fuera de Cuba. Su vitalidad sobre el escenario demuestra que su legado no está solo en el pasado: sigue construyéndolo cada noche, compartiendo con el público la fuerza de su canto y la emoción que ha hecho de su voz un patrimonio de la música cubana.
