La música es una conversación íntima entre el alma y el mundo, y pocas voces la han encarnado con tanto fuego y verdad como lo hizo Paulo Fernández Gallo, conocido como Paulito FG.
Su canto tenía la fuerza del latido colectivo, la cadencia de la risa compartida y el eco de los cuerpos que se mueven al son de su timba y salsa. Era un narrador del bullicio urbano y un tejedor de melodías que abrazaban a quien las escuchara con la naturalidad del corazón humano que vibra con la vida.
Paulo Fernández Gallo nació el 11 de enero de 1962 en La Habana, en un hogar donde el arte ya latía con fuerza: su madre, poeta y artista, le mostró desde temprano la belleza del verso y la emoción de la expresión creativa, y él tradujo esa sensibilidad en música que hizo bailar a generaciones.
Comenzó su camino en el arte sonoro como clarinetista en el Conservatorio Ignacio Cervantes y pronto descubrió que su voz tenía el fuego de la calle y el alma del canto.
Antes de forjar su propio destino musical, Paulito FG contribuyó con su talento a agrupaciones como Iya Son, Fantástica Son, Los Yakos, Galaxia, Adalberto Álvarez y su Son, Opus 13 y Agrupación Dan Den, absorbiendo ritmos, estilos e ideas que luego transformaría con personalidad propia.
En 1992 fundó su propia banda, La Élite, un proyecto que unió jóvenes talentos con una técnica brillante bajo su dirección y que marcó un hito en la música cubana por su fusión de timba, salsa, jazz y son con un sello inconfundible.
Sus discos, desde Tú no me calculas hasta Ilusión, son relatos sonoros de la vida cubana, llenos de energía, ingenio y autenticidad. Su frase icónica “Hasta el piso” trascendió el escenario para convertirse en parte del vocabulario popular y en símbolo de la alegría contagiosa que siempre fue parte de su arte.
El 1 de marzo de 2025, en La Habana, la música cubana perdió a este gran creador y cantante, cuando un trágico accidente automovilístico puso fin a su vida a los 63 años de edad, dejando un silencio doloroso en los espacios que él llenó con ritmo y emoción.
Hoy Paulito FG vive en sus canciones, en las pistas de baile y en el recuerdo colectivo de quienes sintieron en su música la fuerza y la pasión de un pueblo que celebra la vida. Su legado permanece como un canto que nunca se apaga, un puente entre generaciones que sigue latiendo en cada compás.
Foto: Tomada de Cubarte
