Tras dos décadas de una entrañable amistad y de mutua admiración artística, el compositor, pianista y arreglista Alejandro Cuenca y el Ensamble de Viento Nueva Camerata, dirigido por el maestro Haskell Armenteros, unen por fin sus caminos en un proyecto concertístico de largo aliento.
Bautizado como «Viaje Sonoro», este encuentro musical será una de las propuestas destacadas de la 41 edición del Festival de Jazz, con presentaciones los días 27 y 28 de enero en La Habana.
En declaraciones exclusivas a Radio Cadena Habana, ambos artistas desglosaron los pormenores de una colaboración que, aseguran, era un sueño postergado.
«La idea viene de hace muchos años», confiesa Armenteros, al tiempo que sitúa el origen de este vínculo en la osadía creativa de Cuenca.
«Él es todo un conocedor. De hecho, tengo que decir que fue el primer músico que se arriesgó a escribir para nuestro formato, que es totalmente atípico en su dotación instrumental».
Ese gesto de fe artística ocurrió hace casi veinte años, y sembró una relación que hoy fructifica.
«A partir de ahí nos unió una entrañable amistad… pero nunca habíamos tenido la oportunidad de poder hacer algún tipo de presentación», explica Armenteros.
La oportunidad surgió con la convocatoria del festival. «Él, cuando estuvo al tanto de esta edición, lo primero que hizo fue contactarme para ver la posibilidad de poder hacer algún tipo de trabajo juntos. Y así fue».
Por su parte, Cuenca corrobora la naturaleza esperada de este encuentro: «Como bien decía Haskell, hacía rato estábamos tratando de juntarnos, ¿no?».
El pianista y compositor revela que el programa es el resultado de un proceso de evolución y adaptación de su obra. «Yo tenía varias de estas obras escritas. Por ejemplo, el mismo tributo a Chick Corea en su forma original es para un cuarteto de cuerdas. Después, posteriormente, lo concebí como un sexteto de viento».
Fue al definir el programa para estos conciertos cuando el proyecto tomó su forma definitiva y más ambiciosa. «Decidí, bueno, vamos a sumarle aparte del sexteto de viento y piano, saxofón, contrabajo y percusiones», detalla Cuenca.
Este ensamble expandido permitió integrar colaboraciones previas. «Ya habíamos hecho en la pandemia una colaboración también con el trombonista Eduardo Sandoval en homenaje a Miles Davis, decidimos sumarlo también al programa».
El «Viaje Sonoro» prometido en el título no es una metáfora vana. El recorrido será amplio y representativo de las inquietudes de ambos artistas.
«Vamos a hacer un viaje desde la música clásica pasando por los temas íconos del jazz, como son la música de Miles Davis, de Chick Corea, del desaparecido compositor argentino Ernesto Archer», anuncia Armenteros.
El cierre, sin embargo, apela a una raíz más local: «…y cerraríamos el concierto con un danzón del gran maestro Rafael Lay Apesteguía, en homenaje a la Orquesta Aragón».
Cuenca profundiza en el trabajo de reelaboración realizado, especialmente en las piezas de Archer y del baterista Lenny White.
«Eran, digamos, piezas que ya el maestro Archer las había arreglado para su agrupación y lo que seguimos fue como readaptarlas, ¿no? Como sumarle los instrumentos estos para ponerla dentro del ámbito de la sonoridad un poco más jazzística».
Este proceso implicó una transformación estructural: «Le cambiamos las estructuras, le incluimos solos, por supuesto, donde algunos instrumentistas tuvieran un papel más protagónico dentro del marco de la improvisación como tal».
Los conciertos tendrán dos ambientes distintos. El sábado 27 de enero, a las 7:00 p.m., la cita será en la sala Tito Junco del Centro Cultural Bertolt Brecht.
Al día siguiente, el domingo 28, el «Viaje Sonoro» se trasladará al Club Saudade de El Vedado para una función más nocturna, a partir de las 10:00 p.m., buscando quizás una cercanía diferente con el público.
Así, tras dos décadas de gestación, el diálogo musical entre Cuenca y la sonoridad atípica y versátil del Ensamble Nueva Camerata se hará audible.
No se trata solo de un cruce de géneros, sino del encuentro de dos trayectorias que se reconocieron como aliadas creativas desde el primer pentagrama, y que ahora ofrecen al público la bitácora de su largo «Viaje Sonoro».
